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lunes, 31 de enero de 2011

No. 46 Meditaciones sobre la Historia de Italia. Fe, razón y un poco de erotismo, italian style.

Título: Meditaciones sobre la Historia de Italia.
Autor: Franceso Hayez (italiano, 1791-1881)
Fecha de composición: circa 1850.
Dimensiones: 90 x 70 cm.
Lugar de residencia: Italia, colección privada.



Estimados amigos:


Hegel
Hoy quiero compartir con ustedes una obra del pintor italiano Francesco Hayez: Meditaciones sobre la Historia de Italia, realizada alrededor de 1850. La obra en sí misma es bella y provocativa, para no hablar de voluptuosidades y cosas similares; pero lo que me asombra es la forma en que muestra una doctrina filosófica: el historicismo hegeliano.

Aunque muchos de mis amigos son filósofos profesionales, otros muchos no lo son, de manera que convendría decir unas pocas palabras al respecto: concibamos al “espíritu universal” como el héroe de una novela romántica (ver la explicación de Dietrich Schwanitz, La Cultura, Taurus, Madrid, 2002, páginas 160 y 161). El héroe está lleno de contradicciones, y al principio ni siquiera es capaz de entenderse a sí mismo; digamos que no posee autoconciencia. Pero en la medida que la novela avanza (y aquí la novela es la Historia Universal), el héroe va superando sus contradicciones y alcanza una mejor auto-comprensión. Digamos que disuelve las contradicciones hasta lograr la autoconciencia total: tesis, antítesis y síntesis. En una visión tal, el Espíritu Universal, que toma conciencia de sí mismo y se despliega en la Historia, alcanza grados más sublimes de perfección, hasta que en un momento dado logra llegar a la síntesis última. Grosso modo, esta es la visión romántica de la Historia: las cosas no van tan bien como quisiéramos, pero cada vez irán mejor: ¡la historia nos conduce a la salvación!

¿Qué tiene que ver todo esto con un pintor italiano poco conocido? Observen el cuadro: una mujer sentada muestra su seno desnudo; en la mano izquierda sostiene un cruz y en la derecha un libro: Historia de Italia (hagan zoom-in en el libro y verán). De entrada, sin ahondar en simbolismos, el cuadro es tan provocativo que incluso llegaría a ser, para ciertos sectores, hasta irreverente, ofensivo y blasfemo (algo así como el Padre Amaro): ¡un pecho desnudo cerca de la cruz! ¡Una muchacha tan bella que haría pecar a un santo! Las cosas no son tan graves como parecen. El seno desnudo es símbolo de Verdad, la cruz simboliza la Religión, y el libro simboliza la Historia. No es otra cosa que el conocido triángulo amoroso: verdad, fe y razón. Veamos las posibles interpretaciones:

Primera: En el estilo hegeliano diríamos que el espíritu universal está a punto de alcanzar la síntesis última (¡vaya síntesis!), luego que dejó atrás los prejuicios religiosos. ¡Parece que la cruz se le va a caer a la chica de las manos! A fin de cuentas, la Historia deviene mesiánica, a pesar de que la razón se opone a la fe. ¡Vaya paradoja!

Segunda: Un poco naive: La historia de Italia no podría entenderse sin la religión católica; lo cual desde luego es cierto. Italia es la tierra de los papas, y éstos son amigos –y en ocasiones amantes– de la verdad.

Agreguemos algunas más (Rauch, Alexander, La pintura Europea entre dos revoluciones, en Neoclasicismo y Romanticismo, Könemann, páginas 418-419): “¿Opone Hayez en este cuadro la verdad a la fe o sitúa la historia entre la fe y la verdad? ¿Presenta el pecho semidesnudo porque el hombre sólo es capaz de captar a medias la verdad entre la ciencia y la fe? [...] ¿Expresa su mirada -un tanto estrábica, diría yo- la dificultad de decidir entre la fe y el conocimiento, entre la religión y la ciencia? ¿No es incluso una alegoría de la Italia del siglo XIX?”

Vean el cuadro y díganme con cuál se quedan ustedes. Yo me quedo con la chica.

Reciban todos un fuerte abrazo.
Y no se olviden, amigos míos, amantes del vino y las cosas buenas, de ir al Barcelona, en Michoacán 151, Condesa.
Venus ReX


martes, 25 de enero de 2011

No. 45 Esperanza Frustrada. Un Dios que no se conmueve ante las oraciones. Friedrich.

Título: Mar Glacial o Esperanza Frustrada.
Autor: Caspar David Friedrich (alemán, 1774-1840).
Fecha de composición: 1824.
Dimensiones: 96.7 x 126.9 cm
Residencia: Kunsthalle, Hamburgo.

Queridos amigos:

Desde épocas inmemoriales el barco ha sido considerado como uno de los símbolos de la vida. En este cuadro de Friedrich (1774-1840), tal vez su obra más famosa, vemos el pesimismo del romanticismo: el hombre indefenso ante las fuerzas naturales, un mundo que ha abandonado la esperanza, un Dios que no se conmueve ante las oraciones, el hombre impotente ante la muerte; “El audaz intento del hombre por superar los límites del espacio vital que le ha sido asignado concluyó en el ámbito de la muerte” (Alexander Rauch, La Pintura Europea entre dos Revoluciones, en Neoclasicismo y Romanticismo, Könemann, Colonia, 2000).

El Mar Glacial, también conocido como Esperanza Frustrada, pintado en 1824, nos muestra la reacción romántica en contra del iluminismo. La Ilustración del XVIII confió ciegamente en la razón y la deificó. Pero aquí vemos a la razón y al hombre despedazados por la naturaleza. ¡Vaya forma de poner al hombre en su lugar!

Ojalá disfruten esta espléndida obra. No dejen de ir a mi Bar. Saludos.

VENUS ReX

lunes, 17 de enero de 2011

No. 44 Saturno devorando a sus hijos. Goya.

Título: Saturno devorando a su hijo.
Fecha de composición: 1820.
Pintor: Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828).
Medidas: 146 x 83 cm.
Residencia: Museo del Prado, Madrid.


Estimados amigos:

Las “pinturas negras” tal vez sean las obras más geniales de Goya. Estas obras también son conocidas como las pinturas de la “Quinta del Sordo” (no confundir con la Quinta Sinfonía de Beethoven, que a fin de cuentas también es la “Quinta del Sordo”), porque, como ustedes sabrán, Goya padeció sordera, además de haber comprado una quinta de descanso a las afueras de Madrid, justo a orillas del Manzanares.

Beethoven
Goya


Pues bien, en esta quinta había dos grandes salas (recordemos que nuestro pintor fue un hombre rico –el arte ya dejaba lo suyo, y lo mismo puede decirse de Beethoven) que fueron decoradas con las famosas “pinturas negras”, catorce en total, fruto del extraño y perverso amalgamiento de locura y genialidad. Ahora les presento el Saturno devorando a su hijo, remembranza del horror arcaico.

El mito dice que Saturno (en griego Crono) castró a su padre, Urano. Temeroso Crono de que a él pudiera ocurrirle algo semejante, devoraba a sus hijos en cuanto nacían. Horrible suerte sufrieron Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón. La madre Rea, cansada de su marido (quien además era su hermano), decidió salvar al nuevo bebé, ni más ni menos que el poderoso Zeus. Ofreció, pues, una piedra al terrible Cronos y éste la devoró pensando que se trataba de su hijo. Zeus fue ocultado y protegido, y con el tiempo creció y se hizo fuerte, hasta que llegó el día de la venganza. Después de beber una pócima, Crono vomitó ilesos a sus hijos. Hubo una guerra, y Zeus, victorioso, instauró el nuevo orden universal.

No hay que extrañarse de Freud cuando nos brinda horrendas explicaciones sobre el origen de la religión, teniendo en cuenta que analizaba y estudiaba estos mitos. Por su parte, Goya nos muestra ese lado oscuro de una humanidad que, para nuestra sorpresa, no ha cambiado mucho desde los viejos tiempos. Los monstruos nunca desaparecen.

Grabado de Goya
¿Qué significa este cuadro? ¿Una alusión a la Inquisición? ¿Un crítica del absolutismo? ¿La razón devorado a sus hijos? Porque en 1820, fecha de composición de esta obra, Fernando VII (el peor rey que ha tenido España) ya estaba en el trono, y con él de vuelta el Absolutismo y la Inquisición. El sueño del iluminismo terminó devorando a sus propios hijos, a través de la guillotina. Goya nos muestra que la razón crea monstruos.

Espero que disfruten esta genial obra. Otro día diré algunas palabras sobre los paralelismos entre Goya y Beethoven, quienes, por cierto, fueron contemporáneos, aunque nunca se conocieron. Pero esta es otra historia.

Reciban todos un saludo afectuoso.

VENUS ReX


lunes, 10 de enero de 2011

No. 43. Alegoría de la Lujuria. Cuadro explícito, pero moralizante. Bronzino.


Título: Alegoría de la Lujuria
Autor: Bronzino (italiano).
Fecha de composición: circa 1545.
Medidas: 146 x 116 cm.
Residencia: National Gallery, Londres.



Queridos amigos:

La Alegoría de la Lujuria (pintado hacia 1545) es un cuadro lleno de símbolos. El cuadro, cierto, es explícito, deja poco a la imaginación, pero pretende ser al mismo tiempo moralizante; no mera apología o exaltación del sexo.

En el cuadro, Venus y Cupido se besan e inician los preparativos del placer. La diosa tiene en la mano un fruto, representación de la tentación. Su cuerpo está relajado, es casi flotante; extraña languidez que anhela y se deja ir: la diosa está entregada. La contorsión de Cupido es bastante clara y no requiere ninguna palabra.




Veamos ahora los otros elementos: Un niño risueño, Placer, celebra la unión de los amantes y se dispone a cubrirlos con los pétalos que lleva en las manos. Atrás se encuentra una niña de rostro angelical y cuerpo de reptil (observen las escamas). En la mano derecha lleva un panal de miel que ofrece a los amantes (quienes, por lo demás, están tan estregados que ni la ven), mientras en la izquierda sostiene el aguijón de un alacrán. Este monstruo es la representación del Engaño.


Detrás de los amantes, del lado izquierdo, hay una figura que grita y que padece un terrible dolor. Se trata de Sufrimiento, que en este caso advierte al observador los peligros de las enfermedades venéreas (es decir, enfermedades de Venus). 



Las máscaras, debajo de Placer, son los rostros de una ninfa y de un sátiro, y representan el desenfreno (e incluso la violación), pues, como es sabido, los sátiros son depredadores sexuales y las ninfas generalmente son sus víctimas.

Por último, en la parte superior del cuadro vemos un anciano y una figura que sostiene en sus manos un velo azul. Se trata de Tiempo y Olvido. Hay que notar cómo Olvido intenta ocultar el acto, tarea que le impide Tiempo.


A fin de cuentas, el cuadro no es tan licencioso como se ha supuesto. Todo lo contrario. Bronzino (1503-1572), su autor, ha querido advertir al observador los peligros de la concupiscencia.

Reciban todos un cordial saludo.


Venus ReX

martes, 4 de enero de 2011

No. 42 Hacer el amor agota a los hombres, pero refresca a las mujeres. Erotismo renacentista.


Autor: Sandro Botticelli
Nacionalidad: Italiano
Fecha de composición: 1483
Dimensiones: 173cm x 69cm
Sede: National Gallery, London

Estimados amigos:

Venus y Marte es la obra que ahora les presento. Su autor es un viejo conocido nuestro: Sandro Botticelli, y esta pieza fue realizada alrededor del año 1483. Se trata de una alegoría mitológica cuyo indiscreto tema sirve para celebrar bodas. En efecto, todo parece indicar que esta obra se pintó como presente de una boda; de ahí su deliciosa picardía y sus connotaciones eróticas.



El cuadro muestra a Venus, la diosa del amor, y a Marte, el dios de la guerra, luego de haber compartido los placeres del lecho. Ella está despierta y observa al amado con cierta serenidad. Él, por su parte, está exhausto, como muerto, tanto que ni las travesuras de los sátiros (uno de ellos sopla el caracol en la oreja del dios) ni las avispas que vuelan alrededor de su cabeza son capaces de interrumpir el dulce sueño. Dicen por ahí que “hacer el amor agota a los hombres pero refresca a las mujeres” (Erika Langmuir, a propósito de este cuadro, en Obras Maestras de la National Gallery, Londres, 2001). Cierto. Más aún, el amor todo lo conquista. El amor es más fuerte que la guerra.





Lo más sobresaliente del cuadro, lo que realmente es un derroche de belleza, es el rostro de la diosa. Algunos investigadores sospechan que se trata de Simonetta Cataneo, esposa de Marco Vespucci, amante de Giuliano de’Medici (hermano del mismísimo Lorenzo); y su constante aparición en obras de Botticelli ha hecho suponer a muchos que algún estrecho vínculo debió existir entre esta bellísima mujer y el gran pintor. Sea como fuere, lo cierto es que esta mujer se ha convertido en el prototipo de la belleza renacentista. Y no es para menos. Hagan zoom-in en el rostro de la diosa y compruébenlo ustedes mismos.





Ojalá disfruten este espléndido cuadro.

VENUS ReX

lunes, 27 de diciembre de 2010

No. 41 Christina's World. Un clásico norteamericano.

Título: Christina’s World
Autor: Andrew Wyeth
Nacionalidad: norteamericano
Dimensiones: 81.9cm x 121.3cm
Sede: Museum of Modern Art, New York

Queridos amigos:

Andrew Wyeth (nacido en Pennsylvania, 1917) es uno de los pintores norteamericanos más destacados de la segunda mitad del siglo XX. Si bien murió en 2009, lo cierto es que su obra sobrevivirá.

De 1948 tenemos el que quizá sea uno de los cuadros norteamericanos más célebres y conocidos: Christina's World, o El Mundo de Cristina (¡gracias a Dios no se trata del Show de Cristina!).


¿Cuál es el mundo de Christina? ¿Quién es Christina? Porque sin duda esta imagen nos evoca al Mago de Oz. Ustedes saben, el principio de la película, en la granja, con la angelical protagonista a punto de ser transportada al reino de la magia y de la fantasía.

Judy Garland en el papel de Dorothy, del Mago de Oz

Andrew Wyeth era un consumado realista, y su fuente de inspiración era la fotografía. Por esta razón sus cuadros, especialmente este, son de un magnífico realismo. Al ver a Christina, uno no solamente observa lo que parece casi una fotografía, sino que uno tiene la sensación de transportarse y sumergirse en ese mundo de profunda melancolía y soledad. La distancia entre la mujer y la casa es un espacio infranqueable. El observador de hecho es capaz de experimentar el tremendo aislamiento, la desconcertante desolación. ¡Es casi un paisaje polar!  Parece que Christina presencia el ocaso de un mundo idílico, aquel mundo hoy perdido que sucumbió ante la industrialización.

Andrew Wyeth

Wyeth tenía una casa veraniega en Maine, y sus vecinos eran los Olson. Christina Olson había padecido polio en la niñez, y desde entonces sus extremidades inferiores dejaron de funcionar. Nuestro pintor, según él mismo relata, la observó desde la ventana. Christina Olson se arrastraba lentamente por el pasto. Wyeth se conmovió ante la imagen y así fue como surgió el cuadro en su mente. El mundo de Christina es un mundo aislado y solitario.

Nighthawks, de Hopper
Es la misma sensación que experimento con el Nighthawks de Hopper (ver número 22, en los archivo de julio de 2010, en este Blog): a pesar de estos tiempos de industrialización, masificación y globalización, en los que estamos todos conectados, en los que vivimos hacinados, la soledad del individuo es brutal. Es como si fuéramos islas desiertas en medio del océano.

Ojalá todos disfruten esta bellísima obra. Y si van a New York, no dejen de admirarla en el Museo de Arte Moderno.

Reciban todos un fuerte abrazo.

Venus ReX

lunes, 20 de diciembre de 2010

No. 40 Diego Rivera: Desnudo con Alcatraces. La flor como sublimación de los genitales.


Título: Desnudo con Alcatraces
Autor: Diego Rivera
País de origen: México
Sede del cuadro: Colección Privada
Técnica: Óleo sobre Masonite
Estimados amigos:

A lo largo de casi cuarenta entregas no había incluido a ningún artista mexicano, lo cual a todas luces es reprochable. Ahora tengo el placer de compartir con ustedes un bellísimo cuadro de Diego Rivera. Y no tanto porque haya que cumplir una cuota de nacionalidades, sino porque Diego es por derecho propio un pintor excelso, y posiblemente el mexicano más universal.

Todos sabemos la historia: sus años juveniles en París, la influencia del cubismo, los viajes a Italia en donde aprendió las técnicas de los frescos -las cuales desarrollaría con enorme genio en sus fabulosos murales-, las andanzas políticas, Frida, Trosky, Coyoacán, y tantas cosas más. Pero si hay algo que caracteriza a Diego más que ninguna otra cosa, es, a mi juicio, su entrega de cuerpo y alma a la misión de retratar la dignidad del pueblo mexicano; o, dicho en otras palabras, verter, para nuestro regocijo, la dignidad de nuestro pueblo a través de una forma estética. Muchos y célebres trabajos confirmarían esta afirmación.
Diego y Frida

De 1944 llega hasta nosotros esta obra de arte: Desnudo con Alcatraces. Probablemente el cuadro más erótico de Diego. ¡Y cómo no iba a ser así, si la hermosa mujer se funde en abrazo imperecedero con todas esas flores! Toda flor es un órgano sexual (aunque en estricto sentido no es posible hablar de sexo en los vegetales; el reino vegetal no es un reino sexuado), o por lo menos es el símbolo de un órgano sexual: genitales sublimados, si se prefiere. Con esto en mente, ¿quién va a negar que el contenido erótico de esta obra llega a niveles casi imposibles de soportar? El gran Diego se revela como un maestro del erotismo. Sin lugar a dudas, uno de los máximos pintores que ha dado nuestro país.

Ojalá todos disfruten este desnudo, pero especialmente los alcatraces.

VENUS ReX

miércoles, 15 de diciembre de 2010

No. 39 Salomé. Erotismo homicida. Nunca digas "pídeme lo que quieras"


Título: Salomé
Autor: Franz von Stuck
Nacionalidad: Alemán
Fecha de composición: 1906
Dimensiones: 115cm x 62cm
Sede: Städtische Galerie im Lenbachhaus, München
Técnica: Óleo sobre Tela

Salomé, por Franz von Stuck


Queridos amigos:

Oscar Wilde
1892 no fue un buen año para el gran Oscar Wilde, pues habiendo finalizado "Salomé", magistral pieza teatral, se encontró con la novedad que no sólo en Inglaterra, sino en el mundo de habla inglesa, él y su obra estaban bajo censura. A la condena de Salomé en Inglaterra por parte de Lord Chamberlain pronto se sumaron la del káiser Guillermo II en Alemania, e incluso la del banquero y celebérrimo magnate norteamericano J.P. Morgan, en los Estados Unidos.

A pesar de la censura de Wilde en Austria, Richard Strauss decidió hacer su propio "Salomé", siguiendo la obra del artista inglés. El resultado fue magnífico: una de las mejores óperas del siglo XX. Por primera vez en la historia de la música, fue necesario que la protagonista principal hiciera un desnudo en la voluptuosa danza de los siete velos, y así se acabó el mito de que las sopranos deben ser gordas. (En las representaciones de hoy, el desnudo lo hace una integrante del ballet; muchas divas siguen con algún problema de sobrepeso). 

Escena de Salomé, Teatro Regio di Torino

Richard Strauss
En 1906, impresionado por la mancuerna Wilde-Strauss (colaboración artística a distancia, porque estos dos grandes genios nunca trabaron entre sí palabra), Franz von Stuck pintó Salomé. En este lienzo, el pintor alemán nos muestra a la demoníaca hijastra de Herodes, poco después de haber terminado su danza, recibir en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. ¿Quién podrá negar la voluptuosidad siniestra de este cuadro y de esta historia?

Así que ya saben, queridos amigos: por grande que sea nuestro entusiasmo o nuestra excitación, nuca hemos de decir a nadie "pídeme lo que quieras".

Por cierto, no se olviden de visitar el Café Barcelona, bar de tapas que abrí en La Condesa.



Reciban todos un abrazo.

VenuS ReX

martes, 7 de diciembre de 2010

No. 38 Un icono gay de la belleza. Sargent y el dominio de la anatomía.


Título: Nude Study of Thomas McKeller
Autor: John Singer Sargent
Técnica: óleo sobre tela
Sede: Boston Museum of Fine Arts

John Singer Sargent (1856-1925) fue uno de los pintores norteamericanos más famosos de su tiempo. Y no en los Estados Unidos -nadie es profeta en su propia tierra-, sino en Inglaterra, donde se convirtió en el retratista más famoso de la era eduardina.



Alrededor de 1920, nuestro artista creó esta maravilla del desnudo. En este lienzo Sargent demuestra un profundo dominio de la anatomía humana y un manejo perfecto de la óptica. El modelo del cuadro es tan arrollador (se trata del afro-americano Thomas McKeller) que parece exigir su derecho a romper las dos dimensiones que lo congelan, y así penetrar en la realidad. El pecho, centro dramático y pictórico de la composición, está a punto de explotar en tal intento. El formidable cuello del modelo denota fuerza y belleza inusitadas. Y qué decir de las piernas. Me pregunto, dado el notable contenido erótico de este y otros desnudos masculinos de Sargent, si nuestro pintor era gay. Parece que sí. Por lo menos este cuadro es un icono de la "estética gay" -no me refiero a una peluquería gay, sino a la estética como esa disciplina que tiene por objeto la belleza; "estética gay" querría dicir algo así como "la forma en que los gays entienden y conciben la belleza"-. (Por cierto, debo decir que no soy gay, pero sí soy gay-friendly; los respeto, como a cualquier ser humano, y, desde luego, no los discrimino. Al contrario, entre mis amigos gay figuran algunas de las mejores personas que conozco.)

En verdad el cuadro entero reclama su derecho a ser real. El hombre que en él aparece es como el prisionero liberado de la Caverna: esclavo que ha roto las cadenas; obra que rompe los límites de la plasticidad. Libertad y exigencia de ser puestas sobre un lienzo.

En fin, un cuadro tan bello como indescriptible. Ojalá todos ustedes lo disfruten.

Reciban un abrazo grande.


VENUS rEx

lunes, 22 de noviembre de 2010

No. 37 Lilith: la lujuria encarnada

Título: Lilith (1892)
Autor: John Collier (inglés)
Técnica: Óleo sobre tela
Sede: Southport Atkinson Art Gallery, England
 
¿Quién es Lilith? Una tradición cabalística -explican Chevalier y Gheerbrant en su célebre Diccionario de Símbolos- señala a Lilith como la mujer creada antes de Eva, y no a partir de las costillas de Adán, sino de la tierra misma. Pero la mujer blasfema e inicia una horrible carrera demoníaca. Así, con el tiempo Lilith se convierte en el símbolo de lo prohibido, de los placeres carnales ilegítimos, de la traición conyugal. Su belleza es irresistible, su poder funesto: atrayendo a los hombres a su lecho impide que las almas alcancen el paraíso. Por eso Dios la aborrece y la margina: es su enemiga. Lilith es el Maligno con rostro de mujer. Como Kundry, vive alejada de la civilización, en el desierto y en las ruinas (Is 34, 14), esperando la ocasión de perder a un santo ermitaño.


El lienzo de Collier (recordemos Lady Godiva) nos presenta la horrible visión. Y he aquí la paradoja: horrible y a la vez bella. El espléndido cuerpo de la mujer está enroscado por el terrible pitón. Estamos frente al pecado de la lujuria. Grave peligro, pues detrás del rostro de ángel y de las formas corpóreas quasi religiosas se esconde el Maligno.

Reciban todos un cordial saludo.
Venus ReX
about.me/venusrex 

lunes, 8 de noviembre de 2010

No. 36 Pandora. ¿Por qué diablos tuviste que abrir la caja?


Título: Pandora
Autor: John William Waterhouse
Dimensiones: 91cm x 152cm
Técnica: Óleo sobre tela

Estimados Amigos:

Recientemente leí, en una publicación española especializada en Historia, que el origen de la palabra inglesa woman (mujer) es la unión de dos voces: por un lado "woe", que significa pena, pesar, tristeza, aflicción, sufrimiento; y, por otro lado, "man", que, como todos sabemos, significa hombre. Así las cosas, woman vendría a significar algo así como "la aflicción o pena del hombre". Desde luego, aunque el inglés es un idioma neutro (en el sentido de que es "asexuado", o carente de género -así, chair, table, violin, car, watch, book, etcétera, no son ni masculinos ni femeninos, como sucede en el español, portugués, italiano, francés, etcétera-), el origen de esta voz nos revela un machismo, y, por tanto, un matiz sexista. Se los comento a propósito del cuadro de esta semana. El mito de Pandora se parece al mito de Eva, porque en ambos la mujer vino a joder (perdonen la expresión) la situación. Veamos.

Después de la osadía de Prometeo -cuenta Hesíodo en Los Trabajos y los Días-, era necesario reestablecer el equilibrio de la justicia entre los mortales. Zeus colérico exclamó:

"¡Japetónida (es decir, Prometeo) conocedor de los designios sobre todas las cosas!
Te alegras de que me has robado el fuego y has conseguido engañar mi inteligencia,
enorme desgracia para ti en particular y para los hombres futuros.
Yo a cambio del fuego les daré un mal con el que todos se alegren de corazón
acariciando con cariño su propia desgracia."

Ya sabemos cuál fue el horrible castigo de Prometeo. Para los mortales el padre celestial tenía preparado algo peor. Ordenó a Hefesto modelar de la tierra una doncella a la que Atenea enseñó toda clase de útiles labores, Afrodita regaló irresistible sensualidad y Hermes dotó de cínica mente y carácter voluble. Así pues, queridos amigos, Pandora fue la primera mujer.

Como la Eva bíblica, Pandora estaba destinada a desatar el mal en el mundo. De acuerdo con la tradición -el mismo Hesíodo lo comenta-, los hombres vivían libres de todo mal, no tenían que trabajar para subsistir y no existían las enfermedades; una especie de Edén alla greca. No obstante, los hombres (simbolizados por Prometeo) desafiaron a Zeus y pensaron que podían dominar el fuego de la ciencia. Así las cosas, era necesario un castigo. Pandora, en lugar de comer manzanas, abrió una misteriosa caja que contenía, por obra del Crónida, todos los males. Desde entonces los hombres pagan con sudor y penas su osadía.



Nuestro viejo conocido inglés, John William Waterhouse, nos regala con su inigualable arte el momento preciso en que Pandora liberó todos los males al mundo. La Pandora de Waterhouse es más hermosa de lo que el dios tullido pudo haber hecho, ¿no creen? Lo mismo podríamos decir de la sensualidad regalada por Afrodita en contraposición a la sensualidad que nos brinda nuestro pintor. Sin embargo, no veo la mente cínica que supuestamente puso Hermes. Por el contrario, Waterhouse nos muestra una doncella cuya inocencia es irresistible. Tal vez en ello radique el terrible peligro.

En fin, disfruten esta bellísima obra de la corriente pre-rafaelista.

Reciban todos un abrazo.

VeNuS rEx