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lunes, 13 de mayo de 2013

Wagner: Orgía en el Monte de Venus

Tannhäuser, de Wagner: Orgía en el Monte de Venus.
Tannhäuser. Producción del Gran Teatro del Liceo, Barcelona

La confrontación del amor espiritual y del amor carnal desemboca en una tensión irresoluble. Pocas son las composiciones musicales que han logrado expresar esta tensión. Una de ellas es la ópera Tannhäuser, de Richard Wagner. Su obertura es un compendio maravilloso de esa tensión.
 
Producción del Gran Teatro del Liceo, Barcelona



Producción del Teatro Real, Madrid
Existen varios temas y motivos en esta obertura musical. Por un lado tenemos el coro de los peregrinos, tema solemne, reflexivo, profundo, que nos remite a la penitencia y a la esperanza de alcanzar el perdón. Inicia con dos clarinetes, dos cornos y dos fagotes en la tonalidad de mi mayor. Inmediatamente después entra ese tema cromático, místico, en las cuerdas y en los alientos. Y luego, como traídos por heraldos celestes, irrumpen los trombones. Esta sección inicial termina como empezó: con los cornos, los clarinetes y los fagotes cantando el tema de los peregrinos.


Producción del Teatro Real, Madrid
Y después… después la orgía, la sensualidad, la voluptuosidad, el anhelo, el deseo: el himno de Venus, la música del Monte de Venus (Venusberg; Wagner sabía perfectamente lo que hacía): el héroe en los brazos de la concupiscencia, el violín de la lascivia, voyeur en éxtasis, y el himno triunfante de Venus, sexo invicto, saturación de los sentidos, derrame de pasión. Faunos, ninfas, náyades, sátiros, demonios, mujeres, hombres y hasta el mismo dios Pan, todos desnudos copulan con frenesí mientras Venus y Tannhäuser unen también sus sexos en un rito dionisiaco, pagano, diabólico.


Producción de Bruselas
Pero el amor espiritual es más grande que la carne. Después de esta bacanal, el principio del fin: escuchamos de nuevo el canto de los peregrinos y, al fondo, escalas descendentes en las cuerdas, como reminiscencia de la libido. Prosiguen esas mismas escalas descendentes, ahora sirviendo de soporte al motivo del perdón, ese maravilloso tema cromático.

En uno de los finales más memorables, solemnes y sobrecogedores de todo el repertorio musical, la obertura termina con el canto de los peregrinos, ahora en los trombones. No hay palabras para describir semejante cosa. Ese acorde final de mi mayor quedará por siempre en la memoria de quien tenga la dicha de escuchar esta música.
Han pasado apenas catorce o quince minutos y ya todo esta dicho. ¡Y ni siquiera ha comenzado el primer acto!
 
Gran Teatro del Liceo, Barcelona

Teatro Real, Madrid
Existen dos versiones de la ópera: la versión de Dresde, que data de 1845, y la versión de París, de 1861. La obertura, como pieza de concierto, corresponde a la versión de Dresde. En la versión de París, la obertura se liga directamente a la bacanal del Venusberg, que, por cierto, es uno de los pasajes musicales más intensos jamás compuestos: música totalmente erótica, escrita para representar un ballet con escenas de sexo explícito (claro, se trata de una bacanal, no de una kermés infantil).

Teatro Real, Madrid
Los franceses tienen la deshonra de haber abucheado a Wagner en el estreno de Tannhäuser en París. Peor aún, para que la ópera fuera representada en el Théâtre Lyrique, los franceses cometieron la aberración de cantarla en francés. Wagner, que de por sí no sentía ninguna simpatía por los franceses, después de este desaire los consideró subnormales.

La ópera estuvo censurada en España, hasta 1887. Sabemos del extremo conservadurismo clerical que no veía con buenos ojos una ópera con un tema tan sexual (en la España del XIX aún los liberales eran conservadores). Como en París, los españoles cometieron la aberración –no se puede llamar de otra manera– de cambiar el idioma, ahora italiano, pues los productores sabían de la cierta predisposición de los hispano-parlantes hacia la ópera en alemán, inglés, ruso, o cualquier otra lengua que no sea el italiano o el francés.
 
Monte de Venus (Mons Veneris, Venusberg). Fotografía Asís Alcalá

Bruselas
El tema de la ópera es la redención, como casi todos los dramas wagnerianos –hay que recordar que, después de Parsifal, su última ópera, Wagner estaba planeando un drama musical con Jesús de Nazareth como protagonista (¡JC Superstar estilo tedesco!) –. El caballero Tannhäuser ha estado en los brazos de Venus y ha sido morador del Venusberg (¿pueden imaginar metáfora más sexual que esta? Ha sido morador del mons veneris), es decir, ha preferido saciar su lujuria y ha renegado de Dios, cosa terrible, y de Elisabeth, la mujer que le ama con un amor honesto, casto y espiritual. Tannhäuser, como don Juan o como Fausto, y muy probablemente como cualquiera de nosotros, se ha decantado por el hardcore. Al final Tannhäuser, a quien el papa le negó el perdón de semejante pecado, encontrará la salvación gracias a Elisabeth, que murió de amor por él y que rogó por su alma.

Teatro Real, Madrid

Les dejo un link que habla sobre la producción de esta ópera en el Teatro Real de Madrid (una producción con escenas explícitas de sexo): http://www.rtve.es/noticias/20090310/tannhuser-mas-provocativo-explicito-teatro-real/247087.shtml

Comparto con ustedes esta versión completa de la obertura, bajo la batuta de Christian Thielemann. El tempo del final un poco rápido para mi gusto, pero no deja de ser notable esta versión en vivo con la presencia de un emocionado Benedicto XVI (la venganza de Tannhäuser: recordemos que en la leyenda medieval, el papa niega perdón a este caballero). 




Finalmente, pongo a disposición de todo aquel que me lo pida, la obertura Tannhäuser, en archivo de audio digital, dirigida por Georg Solti.
Venus ReX

Barcelona

Barcelona

Bruselas

Bruselas


Por cierto, este mes de mayo es el bicentenario del natalicio de Richard Wagner.



Richard Wagner (1813-1883)

lunes, 6 de mayo de 2013

Genitales femeninos en el arte. Courbet: El origen del mundo


Los genitales femeninos en el arte

Título: El origen del mundo
Autor: Gustave Courbet (Francia)
Estilo: Realismo
Fecha de composición: 1866
Dimensiones: 46 x 55 cm
Residencia: Museo d’Orsay, París.



Gustave Courbet es, sin duda alguna, el más grande expositor del realismo francés. El realismo fue (y es) una corriente cuyo credo estético consiste en ser lo más fiel a la realidad. En el siglo XX esta corriente fue muy criticada porque el arte dejó de ser figurativo. La actual versión del realismo es el hiperrealismo.

"El sueño"
Ya he tenido ocasión de comentar algún cuadro de este pintor, y dicha entrada se mantiene como una de las más visitadas de mi blog. Me refiero a “El sueño”, obra que muestra a dos mujeres en la cama (haz clic aquí para ver la entrada "Lesbianismo en el arte"). Yo creo que el cuadro que ahora les presento, y que lleva el sugestivo título de “El origen del mundo”, será muy bien recibido por todos ustedes.

"El origen del mundo", exhibido en el Museo d'Orsay, París

Pero volvamos al “Realismo”. La siguiente frase, atribuida a Courbet, resume la esencia de este movimiento:
“¿Me piden que pinte un ángel? Nunca he visto un ángel. El día que vea uno, lo pintaré.”
En efecto, Courbet pinta paisajes, escenas cotidianas, sensuales desnudos. No existen los grandes temas mitológicos ni religiosos. En este sentido, la pintura de Courbet no es pretensiosa. Lo único que quiere nuestro artista es apegarse lo más posible a la realidad.

"Mujer con medias blancas"
“El origen del mundo” es una obra que causa opiniones encontradas. Desde su creación y presentación, allá en 1866, fueron muchos los que encontraron este cuadro sucio, indecente, repugnante, pornográfico; supongo que es porque creen que el sexo femenino es también sucio, indecente y repugnante, y que su representación pictórica sólo puede pertenecer al ámbito de la más vulgar pornografía. De hecho este cuadro no fue expuesto públicamente sino hasta ¡1988! Es más, hace apenas unos años (2009), la policía de Braga, Portugal, incautó ejemplares de un libro que tenía como portada “El origen del mundo”, y en 2011 Facebook deshabilitó la cuenta de un usuario que había puesto este cuadro en su perfil.
Goya: "Maja desnuda"
Por mi parte, encuentro esta obra maravillosa; tan maravillosa como el sexo femenino. “El origen del mundo” exhibe el sexo de la mujer tal cual, sin embellecimiento ni toques manieristas o tremendistas. Fue el primer cuadro en presentar explícitamente el vello del pubis, aunque hay que decir que la “Maja desnuda” de Goya los esboza sutilmente (en su momento, ese cuadro también fue considerado pornográfico). Antes, los pintores no pintaban nada en esa parte de la anatomía femenina, como si se tratase de una muñeca Barbie.


Hoy en día, “El origen del mundo” se ha ganado un lugar de preeminencia en el arte erótico y se ha constituido en una de las principales atracciones del Museo d’Orsay, en París. He tenido la dicha de ver esta obra “cara-a-cara”, si se me permite la expresión.  Es tan realista que dan ganas de tocarla.
Este cuadro demuestra que no hay nada sucio ni vergonzoso en el sexo femenino; al contrario, esta obra demuestra que el sexo femenino es tan hermoso que siempre debió ser tenido en consideración por el arte.
Y para finalizar, y como encore, les presento este póster de la artista serbia Tanja Ostojic, de 2005. Lleva por título “EU panties”. Y la verdad es que no sólo parodia a Courbet; principalmente parodia a la Unión Europea.
EU Panties, 2005

Tengan ustedes un excelente día. Ah, y no dejen de leer mi libro "Sexo Bíblico", que lo pueden encontrar en amazon. El ebook sólo cuesta 2,99 dólares americanos:
Venus Rex

martes, 5 de marzo de 2013

El Sexo como vehículo hacia la Divinidad


El Evangelio de Felipe, los Valentinanos, los Marcosianos y... mucho, mucho Sexo

Cartel publicitario de Benetton

En el siglo II d.C. Valentiniano fundó un movimiento gnóstico que ha sobrevivido hasta hoy. Basado probablemente en el apócrifo Evangelio de Felipe, los valentinianos instituyeron un sacramento que horrorizó (y hasta la fecha horroriza) a algunos cristianos: el Sacramento de la Cámara Nupcial, que simbolizaba la unión entre Cristo y las almas caídas. Con esta unión, el alma caída es finalmente redimida.

Si bien el Evangelio de Felipe utiliza un lenguaje sexual para explicar esta unión (de ahí la “cámara nupcial”), en realidad, al menos para los valentinianos, era una metáfora (que de algún modo se conserva en el catolicismo, en donde se concibe a Cristo como el esposo y a la Iglesia como la esposa). Pero poco más tarde, Marcos, discípulo de Valentiniano, se lo tomó más literal. Surgió así un movimiento gnóstico que instituyó, si damos crédito a San Ireneo, una práctica sexual ritual elevada al rango de sacramento. Una cosa es la metáfora, y otra muy distinta el sexo en vivo. Sin embargo, la intención –si quieren ustedes, ingenua o desatinada– de Marcos, era lograr una unión sagrada, un abrazo espiritual que se basara, no en la concupiscencia ni en la lujuria, sino en el espíritu; una total fusión espiritual del hombre y la mujer, de donde surgiría la “chispa divina” a partir del cual serían concebidos niños con potencial espiritual. Veamos lo que dice el Evangelio de Felipe:

"Hubo dos árboles en el Paraíso: uno producía bestias, el otro hombres. Adán comió del árbol que producía bestias y, convertido en bestia, procreó bestias. Todo aquel que practique el abrazo sagrado encenderá la luz; no concebirá como la gente concibe en el matrimonio ordinario, que tiene lugar en la oscuridad."

Quizá para el católico ortodoxo este párrafo sea una aberración, pero hay que recordar que también el sacramento cristiano del matrimonio santifica la unión del hombre y la mujer, así que, en ese sentido, ambos sacramentos miran, cada uno a su manera, hacia el mismo horizonte.


Pero volvamos al punto en el que estábamos. Ni a san Ireneo (“Adversus haereses”) ni a San Hipólito (“Philosophumena”) les pareció adecuada semejante metáfora sexual, y menos aún los supuestos rituales. Y como estos dos apologistas cristianos fueron casi la única fuente para conocer los escritos gnósticos –hasta el descubrimiento de los rollos de Qumrán, en 1947, en donde se pudo conocer directamente la literatura apócrifa), resulta claro por qué, desde un principio, tanto valentinianos como marcosianos fueron borrados del mapa. Se decía de ellos que seducían a mujeres de la alta sociedad para saquearlas y rebajarlas a esclavas sexuales, cosa que, hemos de reconocer, no ha sido exclusiva de estos movimientos. Así que desde aquellos lejanos siglos estas doctrinas han sido consideradas heréticas por la Iglesia, y, por tanto, han sido combatidas, incluso ahora, toda vez que han resurgido en el movimiento New Age y se han fusionado con doctrinas tántricas. Después de todo, habría que reflexionar si de verdad el sexo como vehículo a la divinidad es tan aberrante como la ortodoxia supone.



El complicadísimo sistema de las valentinianos y los marcosianos, y la innegable connotación sexual, metafórica o real, me inspiraron el relato “El semen de la luz”, que aparece en “Sexo Bíblico Volumen 1” que pueden adquirir en amazon: Sexo Bíblico Vol 1 en Amazon.com ). He aquí un breve fragmento:

¡Yahvé es Lucifer!, exclamó mientras prendía a Alma y le inoculaba saliva. Luego pasó la mano por su rostro. La mujer siguió aquellos dedos largos, huesudos, y sintió una pesadez en los párpados. Se sentó. Simón se postró junto a ella y le pidió que recordara sus anteriores existencias. Alma se tendió y cerró los ojos. Lentamente perdió la voluntad y, no obstante, adquirió una inusitada lucidez. Comenzaron las visiones. Simón le desabrochó la blusa y le besó los pechos. Alma jadeó. Las aberturas de su cuerpo estaban listas para el amor… 
-¡Profetiza! -ordenó Simón-. ¡Abre la boca, habla y vence las barreras del tiempo! El tiempo se ha convertido en un instante, es un eterno presente que puede ser captado por ti en un solo acto. ¡Profetiza! Abre la boca, emite las palabras de la verdad, recuerda el momento cuando fuiste engendrada por el Nous. 
-Sí, el Nous.Alma no estaba hipnotizada. Estaba bien despierta y recordaba sus orígenes (los orígenes). Permaneció con los ojos cerrados. Su rostro adoptó un tono demoníaco y excitante. El delirio la hacía padecer espasmos. 
Los dedos de Simónrecorrieron aquella piel inmaculada.No hubo valle ni montículoque, después de tan sublime recorrido,permaneciera ignoto.Los dedos de Simón, fríos y punzantes,se detuvieron alrededor de los puntos sublimesy los exploraron con la fascinaciónde quien está ante el umbral de un gran misterio.Los dedos de Simón, largos y penetrantes,presionaron los puntos sublimes.Los dedos de Simón, filosos y delirantes,suscitaron reacciones en cada átomo de Alma.Los perfumes que la mujer despidióde todas sus sagradas aberturas, maná supremo,fueron manifestación de su propia divinidad.

Reciban todos un abrazo Espiritual y Cósmico.
Venus ReX

lunes, 25 de febrero de 2013

Così fan tutte, una ópera swinger

Così fan tutte, una ópera swinger

Escena de Così fan tutte, versión de Adam Fischer
W.A. Mozart
Esta ópera de Mozart tiene un argumento swinger. Ferrando y Dorabella, por un lado, y Gluglielmo y Fiordiligi, por otro lado, están comprometidos. Un viejo sarcástico y pesimista apuesta con ellos, después de escuchar cómo los enamorados se profesan amor eterno, que bastarían unos días para que sus prometidas se entreguen a los brazos de otro, como hacen todas (così fan tutte). La apuesta es aceptada. Los dos guapos y altivos soldados fingen que parten a una campaña militar, pero en realidad se disfrazarán, adoptarán otra personalidad, y cada uno intentará seducir a la prometida del otro. Hay que subrayar que las chicas son hermanas, lo que le da un plus a este planteamiento swinger, pues que dos hermanas compartan prometidos es ya una cosa que llama la atención.

Versión de Fischer en Salzburgo, 2009.
El primer intento de seducción falla: los dos hombres llegan a casa de las chicas, disfrazados de albanos, y les dicen que están, de tiempo atrás, profundamente enamorados de ellas. Dorabella y Fiordiligi los rechazan y esto pone jactanciosos a los prometidos, que ven ganada la apuesta. Pero el viejo pesimista no se da por vencido.
El segundo intento también falla, pero siembra el deseo en Fiordiligi: los “albanos” aparecen de nuevo en la casa de las hermanas y amenazan con envenenarse si no tienen al menos la oportunidad de cortejarlas. Y como ellas no ceden, los hombres beben un supuesto veneno. Y como van a morir –qué más prueba de amor quiere uno-, mediante una estratagema son reanimados. Cuando vuelven en sí, fingen alucinar y creen que están en presencia de diosas, es decir, las hermanas que los observan. A ellas les parece delicioso ser tomadas por diosas.
Al día siguiente Fiordiligi confesará que está tentada, que un coqueteo no caería mal. Dorabella accede, y así, piensa, pasarán el tiempo divertidas en lo que retornan sus amados.

Puesta en escena de Haneke, Madrid 2013
 Dorabella es la primera en caer. Guglielmo ha tenido éxito con ella y han intercambiado presentes, como prendas de su amor, forma velada en el XVIII para decir que dos personas han tenido sexo. Por su parte, Ferrando ha fracasado y se entristece y se molesta al ver cómo su prometida ha sido capaz de “intercambiar presentes amorosos” con un extraño; y se pregunta por qué a él le ha tocado la inconstante, mientras a su amigo le ha tocado la fiel. Pero al día siguiente Fiordiligi caerá en los brazos de su pretendiente albano, con lo que el viejo sabio ganará la apuesta. Y para cerrar con broche de oro, las mujeres acceden casarse con sus pretendientes albanos.
El anciano aconseja a los jóvenes que perdonen a sus prometidas, pues, a fin de cuentas, así hacen todas (così fan tutte).

Versión de Haneke en Madrid, 2013

Versión de Haneke, Madrid, 2013
El final del siglo XVIII fue la época dorada del erotismo. El siglo XIX sería mucho más severo y moralista. Así que las connotaciones eróticas de esta ópera, muy explícitas, por cierto, sólo ofendieron a los sectores más conservadores de aquella Viena de finales del XVIII. Y habría tenido gran éxito esta ópera de nos ser porque el emperador austriaco –por cierto, uno de sus impulsores– falleció, lo que obligó a un luto de Estado, incompatible con el carácter alegre, desenfadado y cachondo de esta obra; de modo que sólo se representó cinco veces en Viena, en el año de 1790. Hay que decir que tanto Da Ponte, el libretista, y Mozart, el compositor, eran entusiastas del erotismo. Tan es así que juntos produjeron tres óperas con fuertes connotaciones eróticas: Le nozze di Figaro (Las bodas de Fígaro), Don Giovanni (Don Juan) y Così fan tutte (Así hacen todas).

Con placer compartiré la versión que poseo: ni más ni menos que la de John Eliot Gardiner en Archiv, con instrumentos antiguos. Y para alimentar el ánimo de todos ustedes, les comparto este trailer de la versión de Adam Fischer, Festival de Salzburgo 2009: 


Reciban todos un abrazo.
Venus Rex

jueves, 31 de enero de 2013

Salamina: la batalla que cambió al Mundo


Historia. Los soldados de Salamina.

Cápsula Histórica

 


Stalin, von Ribbentrop y Molotov firman pacto de no agresión
 Los historiadores más rigurosos encuentran inútil la especulación. Preguntas como qué hubiera pasado si Napoleón hubiese aplazado su ataque a Rusia, o qué habría sucedido si las izquierdas españolas hubiesen estado unidas y organizadas ante la insurrección de Franco, o qué sería del mundo si Alejandro Magno hubiese vivido treinta años más, son cuestiones que hallan poco serias. Pero como nosotros no somos historiadores rigurosos, sino tan solo apasionados de la Historia, sí nos podemos preguntar eso y muchas otras cosas más, como esta: qué habría pasado si los persas hubieran vencido a los griegos en Salamina, allá en el lejano año 480 aC. Es más, podríamos preguntarnos cómo un hecho tan lejano en el tiempo es capaz de afectarnos ahora. La respuesta es simple: si los griegos hubiesen sido derrotados por los persas en Salamina, el mundo, tal como lo conocemos, sería muy diferente. Y por eso la batalla de Salamina es una de las más importantes en la historia de la humanidad. ¿Qué pasó?

Cartel del film "300"
 Como ustedes saben, los persas –llamados “medos” por los griegos, de ahí el término “guerras médicas”- habían intentado, sin éxito, conquistar el Peloponeso. El rey Jerjes I, deseoso de venganza por el descalabro que sufriera su padre, Darío, diez años antes en Maratón, quería conquistar a los griegos, castigarles y apoderarse de sus tierras. El primer obstáculo que enfrentó, del cual hablaré en otro post, fue el contingente de 300 espartanos al mando de Leónidas, en el paso de las Termópilas. (Es impresionante cómo la película “300”, de la cual todo mundo diría que es hiperbólica, es sorprendentemente fiel a Herodoto). Superado el punto, Jerjes creyó que sería hasta cierto punto fácil someter a los griegos.

Isla Salamina

Hoplita
 El liderazgo lo tenían espartanos y atenienses. No encontraban la estrategia adecuada. Pelear en el istmo, decían los espartanos, excelentes soldados de tierra, pero muy malos navegantes. Batalla naval, decían los atenienses. Temístocles explicaba que sólo atacando a los persas por el mar sería posible detenerlos. Mientras los persas tuvieran intacta su flota, podrían rodear la Hélade, desembarcar en cualquier punto y, peor aún, abastecerse sin interrupción. Dejarlos entrar en suelo griego era un suicidio. 

Afortunadamente para el mundo que vivimos (por lo menos en occidente), los griegos optaron por seguir la estrategia de Temístocles, a pesar de que las fuerzas estaban totalmente desequilibradas: 700 naves persas contra 300 naves griegas. La arrogancia de Jerjes le impidió comprender que tampoco ellos, los persas, eran buenos navegantes.
Y he aquí que un día del verano de 480 aC se enfrentaron las flotas. Un poco como la estrategia que tomarían los romanos un par de siglos después contra los cartagineses en las guerras púnicas: si los atenienses eran buenos navegantes y los espartanos excelentes soldados, las 300 naves griegas serían una extensión de la tierra y llevarían miles de soldados organizados en falanges. Si bien las falanges no serían tan funcionales en una nave, el pesado equipamiento de los hoplitas griegos resultó fundamental. Habría que hacer el abordaje, sorprendiendo así a los persas. Los 10,000 inmortales persas que salen en la película “300”, de los cuales Herodoto da cuenta, y que supuestamente acabarían con los griegos, serían inútiles. (En otro post explicaré por qué se los llamaba “inmortales”).

"Inmortales Persas", según el film "300"

Xerxes, según el film "300"
Temístocles sabía que podía contrarrestar la superioridad numérica de los persas si lograba llevarlos al estrecho que hay entre la isla de Salamina y la tierra firme: unos 400 metros en su parte más ancha. Las 700 naves persas quedarían encajonadas, atrapadas, y no podrían huir, pues se estorbarían unas a otras. Con una genial maniobra de atracción, Temístocles logró su cometido. Y entonces los griegos atacaron a las naves de la vanguardia y se apoderaron de ellas. Empezó la carnicería. Las naves persas se descontrolaron, los capitanes estaban totalmente confundidos y, pronto, la flota entera cayó en pánico. Los hoplitas hacían el abordaje y fácilmente sometían al enemigo. A lo lejos, desde un montículo, Jerjes observaba estupefacto la batalla; tan estupefacto y horrorizado como cuatro siglos después Cleopatra, al observar cómo su flota era vencida por Agripa. Historia magister vitæ est.

Liz Taylor y Richard Burton en el film "Cleopatra"

Habría más intentos persas por conquistar la Hélade; los griegos siempre triunfaron y demostraron que la fuerza no está en la superioridad numérica, sino en la organización.

Ya he hablado sobre los elementos que conforman la llamada cultura occidental. Uno de ellos es la mentalidad filosófico-científica de los griegos. De haber sido derrotados, y si Persia se hubiera adueñado permanentemente de Grecia, el mundo sería definitivamente otro, y muy probablemente ni siquiera estaría escribiendo en español. No existiría la llamada cultura occidental.

Un abrazo a todos.
Venus ReX.

(En la imagen de arriba, Adriana Gil y Diego Luna, en el filme “Soldados de Salamina”, basado en la novela de Javier Cercas. No he visto la película, pero sé que se trata de una historia durante la Guerra Civil Española, de modo que el título por fuerza debe ser metafórico.)

miércoles, 2 de enero de 2013

No es 2013, sino 2019: los Reyes Magos

Cápsula Histórica

A propósito de los reyes magos. Hoy no es 2018, sino por lo menos 2024. La imprecisión del tiempo en la era cristiana.

Supuestamente Jesús nació en el año 753 después de la fundación de Roma. Por lo menos así lo pensó Dionisio el Exiguo, monje al que debemos que hoy sea el año 2018.

El papa Juan I pidió a Dionisio, en 525 d.C., que datara el tiempo a partir de Cristo, de modo que el año 1 fuera el año del nacimiento del Redentor. Y así lo hizo Dionisio. Desde entonces datamos el tiempo suponiendo que el primer año de esta Era fue el año en que nació Cristo. Pero esto es una equivocación, ¡porque Jesús nació por lo menos seis y hasta ocho años antes de Cristo!

Herodes Antipas, hijo de Herodes I, según la película JC Superstar
Si damos crédito al evangelio de Mateo –y cualquier católico daría crédito–, sabemos que Jesús nació en los tiempos de Herodes I, que gobernaba sobre Judea, Samaria, Galilea e Idumea. Es más, sabemos que, advertido del nacimiento del Mesías por unos “magos” (que ni eran tres, ni eran reyes, ni eran magos) que llegaron a Jerusalén preguntando por el “rey de los judíos” que acababa de nacer, Herodes entró en pánico pensando que perdería su reino. Los magos dijeron a Herodes que irían a adorar al Mesías y el rey les pidió que averiguaran dónde estaba ese niño, para ir también a adorarlo. Así que los magos se fueron y el rey esperó en vano su regreso. 

Dice el evangelio de Mateo que los magos fueron advertidos por revelaciones de las funestas intenciones de Herodes, que planeaba matar al Mesías, así que no regresaron. Como no llegaban los magos para revelar el lugar donde moraba el Mesías, el pánico de Herodes se tradujo en acción y ordenó matar a todos los niños nacidos en Belén que fueran menores de dos años. Sí, los niños de Belén, puesto que los profetas hebreos habían vaticinado que el Mesías nacería de la casa de Judá, y David, su más ilustre personaje, era de Belén; además, los mismos magos se lo dijeron. Ahora bien, y aquí está el detalle, el mismo evangelio de Mateo nos indica que José y María huyeron con el niño a Egipto, y ahí estuvieron hasta que murió Herodes. Hasta aquí lo que dice Mateo.

Masacre de los Inocentes, según Rubens
Y he aquí la siguiente pregunta: ¿cuánto tiempo habrá transcurrido entre que nació Jesús, llegaron lo magos a adorarlo, se entrevistaron con Herodes, partieron a Belén, Herodes se quedó esperándolos, ordenó la matanza de los inocentes, la sagrada familia huyó a Egipto y esperaron a que muriera el rey para regresar? Mínimo dos años, si no, no se entendería por qué Herodes mandó matar a todos los menores de dos años. Dice Mateo 2, 16: “Al verse engañado por lo magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado.” María y José supieron de la matanza y permanecieron escondidos en Egipto, así que el rey debió vivir algún tiempo luego de ordenar y consumar la matanza.

¡Lo impresionante del caso es que Herodes murió el año 4 a.C.! Así las cosas, hemos de asegurar que Jesús debió nacer por lo menos seis años a.C.: estos cuatro de desfase, y por lo menos los dos del episodio de los magos y la matanza. Pero si a ello agregamos que Herodes vivió un tiempo más antes de que la sagrada familia regresara de Egipto, habría que añadir uno, quizá dos o hasta cuatro años, con lo cual tendríamos que Jesús habría nacido en el año 8 a.C. e incluso en el año 10 a.C.

Jesús como anciano, según el film Last Temptation of Christ
Jesús habría muerto, no de 33 años, sino por lo menos de 40 o más. Cristo se representa como un hombre joven. La verdad es que en la antigüedad un hombre de 33 años era ya viejo, y uno de más de 40 era un anciano. Y para los estándares de los judíos de aquella época, un hombre de más de 40 que no estuviese casado era muy mal visto (“marriage is a duty, and celibacy a sin” http://www.jewishencyclopedia.com/articles/4166-celibacy). Pero dejemos la edad de Cristo para otra ocasión. 

Feliz año a todos; no 2018, sino por lo menos 2024.
Venus Rey Jr

lunes, 17 de diciembre de 2012

El Fin del Mundo, Berkeley y los Mayas


Cápsula Filosófica No. 6
Acerca del fin del mundo




Chichén Itza
Todo mundo habla, en broma o en serio, del inminente fin del mundo, que, según la profecía maya, tendrá lugar este viernes 21 de diciembre de 2012. Pero, ¿quién ha leído directamente la famosa profecía? Yo creo que nadie, o muy pocos. Es más, habría que preguntar dónde la leyeron. Desde luego que el mundo seguirá millones de años más. Esto del fin del mundo, según los mayas, no deja de ser anecdótico. El verdadero fin del mundo es otro.

Berkeley
Georges Berkeley (1685-1753), uno de los grandes filósofos del empirismo, afirmó que el ser era el-ser-percibido. ¿Qué significa esto? Pensemos en una cueva en la región boreal de la luna Europa, o en la luna de un planeta a millones de años luz de aquí. ¿Existe? En términos absolutos, existe; en términos relativos, es decir, para cada uno de nosotros, pues no existe. Pensemos en una persona que viva en India, que se llame Indira o Naya, que tenga aproximadamente nuestra edad. Seguro que habrá alguien en India con estas características. ¿Existe? En términos absolutos sí, porque si vamos a India y lo buscamos, seguro lo encontramos; en términos relativos, no. ¿Por qué? Porque ni Indira ni Naya forman parte de mi horizonte de percepciones. Ni yo existo para él o ella, porque no soy parte de su horizonte de percepciones. Lo mismo podríamos decir de una especie inteligente que habite en un planeta más allá de nuestro universo observable: no existen para mí, ni yo para ellos.

Póster del film "Matrix"
Nuestro universo se reduce a nuestro horizonte pasado y presente de percepciones, y, si nos ponemos muy rigoristas, nuestro universo está conformado sólo por la percepción presente. Así como existe una distinción entre el universo total y el universo observable, así existe una distinción entre la realidad total y nuestro reducido horizonte de percepciones presente; y esto último es todo nuestro universo. Por esta razón, en cierto sentido (ya lo ha dicho el mismo Berkeley, o Kant), el hombre da unidad al universo, lo construye. En el caso de Berkeley, las cosas llegan al extremo: no existe más realidad que las mentes y las ideas. Y por eso, el día que morimos, el día que cerramos para siempre nuestros ojos, ese día se diluye y desaparece por completo el universo en términos relativos, es decir, para cada uno de nosotros. Ese día es el fin del mundo.

Ustedes dirán que el planteamiento de Berkeley es insensato, pues si yo doy realidad a las cosas por el hecho de percibirlas, al no percibirlas, ¿dejan las cosas de ser? El mismo Berkeley pone de ejemplo su escritorio: es, en tanto lo percibe; si no lo percibe, no es. Entonces, ¿el escritorio sale y entra a la existencia según lo perciba Berkeley? En cierto sentido sí. Aunque sabemos que, lo perciba o no lo perciba, de todos modos ahí está el escritorio. A fin de cuentas, uno es el que percibe: en el momento en que veo la inmensa y majestuosa Ciudad de México a mis pies, en ese momento la Ciudad de México es percibida por mí, y existe para mí y para cualquiera que la perciba. Pero yo no puedo percibir por lo demás, y por eso la percepción de los otros me es ajena e indiferente. La Ciudad de México está ahí, sólo percibida por mi espíritu. Si en este momento muriera, la Ciudad de México dejaría de ser percibida por mí y caería, conmigo, en la negritud de la nada. Así, la realidad existe sólo para mí, espíritu que percibe, y para cualquier otro que perciba; en última instancia, todo existe en Dios, dice Berkeley, cuando no es percibido por nosotros, y así se evita el problema de que las cosas entren y salgan de la existencia según sean o no percibidas. Claro que el razonamiento es muy complejo. Yo sólo trato de expresar las líneas maestras de dicho razonamiento.

Ciudad de México

Volviendo al tema del fin del mundo, hace poco más de un año falleció mi abuela, justo en mayo de 2011, cuando todo mundo hablaba del fin del mundo que había vaticinado Harold Camping. Desde luego no pasó nada. Pero ciertamente ocurrió el fin del mundo para mi abuela. En ese momento entendí la doctrina de Berkeley. 

Un abrazo a todos. Venus ReX.