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lunes, 26 de julio de 2010

No. 22 Nighthawks. La soledad de las grandes urbes.


Edward Hopper: Nighthawks.
Fecha de composición: 1942.
The Art Institute of Chicago.
84.1x152.4cm
Óleo sobre tela

Queridos amigos:

Puede que
Nighthawks sea el cuadro más famoso pintado por un norteamericano. Tal vez Whistler y Hopper se disputen el título del pintor más conocido de los Estados Unidos, aunque sus estilos son opuestos.

Hopper es, sin duda, un poeta de lo ordinario. Sus cuadros consisten en paisajes urbanos de las ciudades estadounidenses en donde aparecen hombres y mujeres comunes y corrientes. Cualquiera diría que Hopper desperdicia su talento en temas triviales; pero no. Si nuestro pintor es el poeta de lo ordinario, su quehacer lo lleva a cabo de modo extraordinario.

Observen los Halcones Nocturnos: pura poseía urbana, nocturna, casi pianística, a lo Gershwin. No me digan que no escuchan en su imaginación un poco de blues y jazz.

Todo un after-hours, tal vez en Manhattan o Chicago; quiza Detroit o Philadelphia (lo de Filadelfia me lo sugiere el billboard arriba del café: Phillies, dice; desde luego se refiere a los clásicos puros). Estamos a finales del verano, y es el año 1942. No sé, tal vez la mujer y el hombre a su derecha sean amantes, esposos, o simplemente una prostituta y su cliente ocasional. Los dos permanecen en silencio, como atrapados en sus propios pensamientos; él sostiene un cigarrillo en la mano, y ella se observa las uñas con cierta frivolidad. Tan cerca, y al mismo tiempo tan distantes. De cualquier modo las manos de ellos dos se rozan sutilmente. Un tercero observa en silencio, casi inmóvil. Quizá sea un gangster, o un cop, en cualquier caso off duty (sigan la mirada de este personaje, hacia al aparador de enfrente, y verán un fantasma!) El camarero clava la mirada en el tercero ¿Por qué? Sólo el pintor lo sabe.

Estamos en Greenwhich Village, insertos en una de las mayores urbes del mundo, y, no obstante, la narrativa de Hopper nos da cuenta de la soledad: isolation, es la palabra, y no tanto loneliness. Esta es la poesía de Hopper, que nos muestra la soledad en que viven los pobladores de las grandes urbes.

En fin, cada quien puede sacar su propia lectura. Eso es lo maravilloso del arte.
Disfruten a Edward Hopper,
an American original.



VeNus ReX


http://www.youtube.com/watch?v=z1QXgFVVOkw




PD. Siendo Nighthawks el cuadro más famoso pintado por un norteamericano, no podía faltar la parodia de los Simpsons:


lunes, 19 de julio de 2010

No. 21 El rapto de Proserpina. La piedra se vuelve carne: Bernini

Bernini: Rapto de Proserpina
Bernini: Rapto de Proserpina



El nombre "Pluto" generalmente lo asociamos con el simpático perro de Mickey Mouse. Pero en realidad Pluto (en castellano Plutón) es, ni más ni menos, que Hades, el temible dios del inframundo. Puesto que en el subsuelo está la riqueza (los metales preciosos), y Pluto (Plutón) reina en él, otra forma de decir "oligarca" es decir "plutócrata"; la plutocracia es el gobierno de los ricos. Es curioso que un perrito tan simpático e inofensivo como el de Mickey Mouse tenga un nombre tan terrible.

Cuenta la mitología que Plutón, movido por la belleza de Proserpina (Perséfone, en griego), decidió raptarla. Su madre, Ceres, la buscó por todos los rumbos, infructuosamente. Dado que Ceres (Deméter, en griego) cayó en una profunda depresión, y toda vez que era diosa de las cosechas y la fecundidad (de ahí la voz "cereal"), dejó de usar sus poderes y en la tierra murieron las flores y se secaron los campos. Júpiter (Zeus, en griego, hermano de Plutón y Ceres, y por tanto tío de Proserpina) intervino y forzó a su temible hermano para que dejara libre a Proserpina durante seis meses, y que los otros seis meses del año los pasara en el inframundo.

Este mito explica las estaciones. En primavera, que es cuando Prosepina está libre y vuelve al mundo, los campos reverdecen, las flores florecen, todo es color y alegría; pero llega el otoño, y Proserpina debe ir al inframundo, los árboles pierden sus flores, los verdes se tornan ocres y amarillos, la vida se seca y las ramas se quiebran.

Bernini es uno de los más grandes genios italianos. La Beata Ludovica, que les envié hace ya varias semanas (lunes 12 de abril, 2010), causó beneplácito. Plutón y Proserpina (1622, Galleria Borghese, Roma), colosal obra en mármol de más de dos y medio metros de altura, les dará, no cabe duda, gran placer.


Esta imagen arriba de estas líneas es verdaderamente sublime. Al ver esta obra se me nubla la mente y no puedo escribir con tranquilidad, de modo que no diré nada al respecto. Sólo agregaré que lo más parecido al Acto Creador de Dios (desde luego, siendo lo humano analogado ínfimo e imperfecto de lo Divino) quizá sea el acto creador del artista. ¡Educir estas formas del mármol es casi un milagro! ¿No acuerdan conmigo? Sin duda, sublime.
Se las dejo entonces, toda de ustedes.


Por cierto, compuse una canción que se llama Perséfone (Proserpina). Si la escuchan, sabrán de que se trata. En esta canción canta como una verdadera diosa griega -así es de guapa- mi queridísima y adorada amiga Paula Roel, quien, por cierto, acaba de dar a luz a se segunda bebé. Hope you like the song!!! Recuerden: derechos reservados. Y recuerden también que siempre es bienvenida la retroalimentación y bienvenidos los comentarios. Desde luego, la canción ilustra "Il Ratto di Proserpina", de Bernini.




Reciban todos un muy fuerte abrazo,
VENUS ReX

miércoles, 14 de julio de 2010

Pronto estarás muerta y yo contigo. A poem by me!!!

Un pequeño poema que escribí hace ya algunos años. Lo releí, y se me ocurrió que no sería mala idea compartirlo. Espero les guste, aunque el mood es un poco sombrío. Lo ilustro con un cuadro de Boguereau, al que le di un poco de Blur (no el grupo, claro está, sino el desenfoque). El tema es la muerte, y la precariedad de la vida. Si no les gusta el poema, seguro les gusta el cuadro. Saludos a todos.

Pronto estarás muerta y yo contigo


Tu precariedad me detiene
en el borde donde se unen
todos los puntos del universo...

Pensar que eres tan frágil
que acabarás tus días recostada
sobre una plancha fría y dura,
en el reino de las sombras,
origen de la ilusión,
lugar donde el espíritu se pierde,
laberinto exhausto...

No quiero ni verte.
Mi mirada es suficiente
para destruirte.
Y con tu destrucción, la mía.

Frágiles y agotados
nacemos y morimos,
tan precarios que ni somos
pálida reminiscencia de lo que fuimos.
¡Qué triste saber
que pronto estarás muerta!
¡Y yo contigo!

Venus REX

lunes, 12 de julio de 2010

No. 20. El espíritu renacentista. Leonardo, uomo universale.

Gran Mundial el de Sudáfrica. España se llevó la gloria y nosotros nada más nos quedamos viendo. Se terminó la tremenda orgía futbolera y estamos, de nuevo, en la cotidianidad que, de no ser por el arte, sería difícil de sobrellevar.

Queridos amigos:

Leonardo es, no cabe duda, uomo universale. Él es la figura más grandiosa del renacimiento. Nacido en 1452 y muerto en 1519, Leonardo no sólo se distinguió como un genial artista, sino también como científico, anatomista, ingeniero, arquitecto, inventor, escultor, músico y astrónomo. Un verdadero genio, en toda la extensión de la palabra.

Hoy en día, cuando la especialización lo es todo, parece que el ideal renacentista del uomo universale es imposible, y muchas veces miramos con recelo a quien es capaz de desarrollarse en campos diversos; "está desubicado", es un "disperso", decimos. En efecto, la pobreza de la posmodernidad ha forzado al ser humano a tener los mayores conocimientos sobre un objeto determinado, y nada más; todo lo demás pertenece al campo de estudio de otros. Y he ahí que luego necesitamos de la multidiciplinariedad, pues nuestras visiones parciales suelen ser tan pobres que nos impiden ver más allá de nuestra nariz.
Conozco gente que, sin tener la genialidad de un Leonardo -da Vinci es uno entre millones-, ni un scope tan rico de intereses, es capaz de desarrollarse con fluidez en música, literatura, filosofía, historia y derecho, por decir algo, todo a la vez (y no hay que ir tan lejos; en nuestra universidad, la Ibero, hay algunos de ellos). Así que no es cosa imposible ni tampoco un disparate aspirar al ideal renacentista. Pero si uno quiere en verdad aspirar a esa visión más profunda y universal de la realidad, no hay otro camino que no sea ampliar, en el campo de las humanidades, el scope de intereses; y no sólo ampliarlo de manera superficial, sino con la mayor seriedad y hondura posibles. En la medida de mis pobres y torpes recursos hago mi pequeño esfuerzo. La experiencia estética me ha llevado a comprender que es posible aspirar a nuevos y más ricos panoramas, y por esta razón no desaprovecho la oportunidad para compartir de algún modo esta experiencia con ustedes.

Por lo demás, ¿qué comentario podría agregar a la pintura más famosa de todos los tiempos? A veces es mejor el silencio.
Los dejo con Leonardo, en gozo estético.

Venus Rex

lunes, 5 de julio de 2010

No. 19. Erotismo Noruego: la Madonna de Munch

Estamos en tiempos de Mundial, y Noruega ni siquiera fue. Aprovecho este par de días sin soccer para publicar una entrada. Seguro les gusta.

La Madonna que ahora les presento fue realizada en 1894 por el más grande pintor que ha dado Noruega: Edvard Munch (1863-1944). Sí, el del famoso Grito. Con este cuadro, nuestro artista se convirtió en el fundador del expresionismo, título de capital importancia en la historia del arte contemporáneo.

La sensualidad de esta Madonna es intensa, casi insoportable. Según algunos expertos, en ella se conjugan erotismo y tragedia, pues, al parecer, el fondo ondulado sugiere la existencia de un alma atormentada (como el propio pintor). Es curioso, pero varios artistas e intelectuales escandinavos sufrieron algún tipo de trastorno mental: he ahí el músico Karl Nielsen (Dinamarca), el filósofo Soren Kierkegaard (Dinamarca) y el mismo Munch (Noruega). Me parece que la influencia de Van Gogh (otro neurótico) en esta obra es evidente.
La pretensión estética de Munch, por lo demás muy bien lograda, consistió en expresar los sentimientos y deseos más profundos del ser humano. Esta conmovedora y provocativa Madonna es un excelente ejemplo de sus logros. Desde mi punto de vista, lo más sublime del cuadro es el rostro. La perfección de las facciones, especialmente la nariz, deja a cualquiera sin aliento, casi en éxtasis. Lo ojos cerrados son tan expresivos que el efecto se hubiera frustrado de estar abiertos. La boca parece suplicar por un beso. En suma, la tremenda voluptuosidad de esta obra es sobrecogedora; contemplamos el deseo en su más bella, intensa y sensual manifestación.

Deseo que todos ustedes tengan una experiencia estética con este cuadro.
Hasta la próxima,
VENUS REX

martes, 8 de junio de 2010

No. 18 Erotismo Expresionista a la máxima potencia: el Abrazo, de Schiele


Queridos amigos:

Egon Schiele fue uno de los más grandes artistas del siglo XX. Imaginen ustedes, sólo vivió veintiocho años: 1890-1918. Uno de esos espíritus precoces que rara vez se dan.
Junto con Gustav Klimt (otro de los grandes de la Secesión Vienesa), nuestro joven pintor figura entre los grandes maestros del erotismo universal. Por desgracia aquella Austria de principios de siglo no estaba preparada para semejante genio. En 1912, acusado por pornografía, Schiele fue encarcelado tres semanas y condenado a tres días de prisión, pena por demás ridícula. Sus dibujos fueron confiscados y algunos destruidos públicamente. El lamentable hecho constituye hasta nuestros días un terrible atentado en contra del arte y de la libertad.

En fin, la obra que hoy les ofrezco es uno de mis cuadros favoritos. Se llama El Abrazo y data de 1917.

En el cuadro vemos a una pareja de amantes en apasionado abrazo, verdadera fusión y unidad erótica que desemboca en el anhelado fulfillment. Valiéndose del expresionismo, Schiele no quiere simplemente presentar al espectador la realidad (realismo) o una vaga imagen de ella (impresionismo), sino que pretende intensificarla de modo que el espectador se turbe frente a ella y caiga arrebatado sin saber exactamente por qué. El expresionismo es la intensificación patética (emocional, emotiva) y patológica de la realidad, la creación de un mundo, de una nueva realidad, más emocional y apenas tolerable.
Parece paradójico, pero a pesar de la rudeza de los trazos, este sublime Abrazo se despliega ante nuestros ojos como un paisaje suave y lánguido. La blancura de la piel de la mujer contrasta con el torso moreno y huesudo del hombre. Es como si el día y la noche se hicieran uno. Se trata de una síntesis de contrarios donde suavidad y aspereza, tensión y liberación, exhalación e inhalación, Eros y Beatitud, etcétera, encuentran equilibrio y respiro. El pelo alborotado de ella es la representación del cosmos, que a su vez simboliza la infinitud del amor. En suma: sublime. El arrebato de los amantes ciertamente arrebata al espectador. ¡Erotismo expresionista a la máxima potencia!

Sin duda una de las obras maestras del erotismo.
Disfrútenla, y, si van a Viena, no dejen de visitar la Österreichische Galerie.

Reciban un fuerte y afectuoso abrazo.
VENUS Rex

martes, 1 de junio de 2010

No. 17. Ver para creer. La incredulidad de Santo Tomás, de Caravaggio


Queridos amigos:

Caravaggio es una de las figuras más importantes del barroco temprano. La Incredulidad de Santo Tomás, que data de 1602, nos permite ver el tremendo pathos y los estadios psicológicos como antes no se habían visto; además del dominio angelical de la luz que anuncia y antecede a Rembrandt, Velázquez o Rubens.



Después de ver esta pintura, con la que quedamos tan sorprendidos, incrédulos y boquiabiertos como santo Tomás, es posible comprender un poquito más a este santo en su estupor, pues, ¿no acaso el espectador siente algo similar frente a este hermosísimo cuadro? Uno se pregunta si esto puede ser real, si tanta belleza y perfección pueden ser reales. Parece que no, y de ahí la incredulidad. Pero al final, cuando uno sabe que sí es posible, viene el regocijo. La herida de Cristo es sublime. Todo Cristo es un derroche de belleza y perfección. Observen las miradas estupefactas de los personajes. Son las mismas miradas excitadas de quienes tienen el privilegio de observar esta maravilla pictórica. Con este solo cuadro, uno entre los tantos prodigios que creó, Caravaggio tiene más que suficiente para ganarse la inmortalidad dentro de la Historia del Arte.

La figura de Caravaggio es por demás fascinante: vida agitada y novelesca, incomprensión de sus contemporáneos, constantes huidas y todos los ingredientes necesarios para ganarse el nombre de artista maldito; tal vez el primero de esta extraña estirpe, y sin duda uno de los más conspicuos.

Ojalá disfruten esta obra de arte inmortal.

VENUS REX

martes, 25 de mayo de 2010

No. 16 La Venus de Velázquez. Ideal femenino de belleza.


Queridos amigos:

Diego de Velázquez es el más grande pintor que ha dado España, y uno de los máximos que ha dado la Europa barroca. El tercer cuadro que envié, con gran éxito y beneplácito de ustedes, fue el Cristo de este genial pintor. Ahora les ofrezco La Venus del Espejo, tesoro invaluable de la National Gallery (para los afortunados que se encuentran ahora en Londres).



Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (1599-1660) pintó esta Venus alrededor del año 1650. El trabajo de detalle en las sábanas de seda es espléndido: el negro contribuye a presentar a Venus aún más majestuosa y sensual, si tal cosa es posible. El ideal de belleza femenino es muy distinto al de Rembrandt o al de Rubens, ambos contemporáneos y amigos de don Diego. En tanto en Flandes la obesidad reina, aquí Velázquez nos descubre el más firme y sensual de los cuerpos: formas perfectas, fruto del dominio exquisito de la anatomía y de la óptica; formas dignas de la gran diosa.

Por si lo anterior fuera poco, la ternura del cupido contrasta deliciosamente con la voluptuosidad de la mujer. El pintor logra así un equilibrio que deja a cualquiera sin aliento. No es hipérbole: desde mi punto de vista este cuadro pertenece al selecto grupo de las obras de arte que provocan el síndrome de Stendhal.

Reciban todos un abrazo.

lunes, 17 de mayo de 2010

No. 15 Vouyerismo estilo Dalí: Mujer en la Ventana

Estimadas amigas y amigos:

Salvador Dalí (1904-1989) sin duda ha sido uno de los artistas más geniales que ha dado Cataluña. Se le ha calificado de "neurótico", "perverso", "degenerado sexual", "excéntrico", y de tantas otras cosas, pero nadie ha dudado de su talento o dejado de reconocer su genialidad. Una de sus frases nos revela algo de su inteligencia locuaz: "Los dos mayores golpes de suerte que puede tener un pintor son: primero ser español y segundo llamarse Dalí." Todo un personaje.

Mujer en la Ventana es seguramente una obra temprana en donde el surrealismo característico del pintor es todavía incipiente. El colorido azulado nos sumerge en un estado de melancolía y meditación. Esta mujer observa el tranquilo mar en una noche estival y calurosa de la costa catalana. A pesar del cielo nublado, puede adivinarse un claro de luna cuya luz confiere a la composición un acento mágico, erótico pero sobre todo onírico. Es casi como si la chica proyectara su alma en el paisaje, como si vertiera su interior desde la ventana. Se trata no sólo de un paisaje costeño, sino de un paisaje anímico (paisaje del alma).



Uno de los aspectos más interesantes es que el pintor se sitúa justo detrás de la muchacha. Mientras la chica se pierde en sus ensoñaciones, nosotros, espectadores, ejercemos de algún modo el fascinante oficio del voyeaur. La ropa casi traslúcida de la muchacha permite, de manera muy sutil, adivinar los contornos de su cuerpo.

Algunos se preguntarán por qué hago énfasis en la invasión de la privacidad y no en algún otro aspecto (en la imagen, el joven Salvador aparece con su eterna Gala). Conociendo a Dalí, créanme, no estoy tan errado. El pintor nos hace sus cómplices y generosamente nos ofrece el premio. Además, el azul es el color surrealista por antonomasia.

Hasta la próxima. Reciban todos un saludo.

VENUS REX

martes, 11 de mayo de 2010

No. 14 Ecce Ancilla Domini. Una virgen asustada.

Para celebrar el día de las madres, qué mejor que un cuadro de la Virgen. Y no un cuadro cualquiera, sino uno cargado de simbolismo.  Ecce Ancilla Domini, de Rosseti. Por cierto, en España llaman Tocólogo al médico que nosotros llamamos ginecólogo. Y muchos creen que es "tocólogo" porque "toca". No. La palabra madre en griego es Tokos. Feliz día de las madres.


Estimadas amigas, queridos amigos:

Gabriel Dante Rossetti, pintor y poeta inglés, fue uno de los principales miembros de la fraternidad de los prerrafaelistas. Hacia 1850 pintó la peculiar Anunciación que ahora les presento.

Emulando el antiguo arte, el cuadro carece de perspectiva, tal como solía hacerse en la pintura medieval. La falta de punto de fuga dota al cuadro de cierta inestabilidad surrealista. Desde mi punto de vista, lo más sobresaliente de Ecce Ancilla Domini es la actitud de María. Véanla bien. Está asustada, indecisa. Recoge sus pies y los sube al lecho temiendo que el fuego del ángel la queme. No es la María de otras anunciaciones: segura, sublime, majestuosa. Por el contrario, esta niña tiene la mirada perdida y está llena de dudas. Su rostro revela tristeza, miedo y resignación, a pesar de la presencia del Espíritu Santo representado por la paloma. Las flores que sostiene el ángel están vertidas al modo líquido sobre la estola roja. Presagian dolor. El lirio es símbolo de pureza y virginidad, y también de Cristo. De ahí que el fondo rojo de la estola causa inquietud; parece que el lirio (Cristo) se diluye en la sangre.

En fin, una Anunciación que rompe con los esquemas tradicionales.

La figura de María (Teo Tokos) nos señala la altísima y noble posición de la mujer en el mundo. Sin duda un tema digno de ser pintado.


Venus Rex

martes, 4 de mayo de 2010

No. 13 Voluptuosidad en mármol: Ninfa durmiente, de Canova.

El uso corriente de la palabra  voluptuoso (a) me da risa. Con sólo pronunciarla, mucha gente se imagina, en el mejor de los casos, a una mujer bien dotada de todos lados, y, en el peor de los casos, a la Tetanic o algo parecido. Voluptas es la palabra latina para placer. Voluptuoso es sinónimo de erótico, de sensual (en el sentido poético, claro está), no de bolas por todos lados (tanta bola en realidad es todo menos erótico). Voluptuoso es aquello que incita al placer, que despierta la sensualidad de los sentidos. Hecha la aclaración, hablemos del escultor italiano Canova.


Estimadas amigas y amigos:

Siguiendo con el estilo neoclásico, les presento ahora La Ninfa Durmiente, del escultor italiano Antonio Canova (1757-1822), artista favorito de Napoleón y posiblemente el máximo escultor del período.

La desnudez masculina, en concordancia con la escultura de la antigüedad clásica, representa virilidad y divinidad. En cambio, la desnudez femenina evoca, más que el equilibrio y la armonía de la estética greco/latina (nadie se erotiza ante, digamos, La Venus de Milo), ese otro aspecto nada desdeñable de la belleza: voluptuosidad y sensualidad. Sin embargo, resulta imposible negar que la Ninfa Durmiente de Canova lo reúne todo: voluptuosidad, belleza, equilibrio y armonía. En suma, sublime. La Ninfa Durmiente es una pieza dotada de un indiscutible contenido erótico/racional. Este binomio podría resultar desconcertante para muchos, más aún tratándose del estilo neoclásico, pero no me cabe duda que es el efecto que consigue el escultor con el público.



Lo único que le hace falta a esta mujer tendida para cobrar vida es el soplo divino. Es increíble cómo el artista logra, desde la frialdad y dureza del mármol, dotar de suavidad y tersura a la piel. La espalda de la doncella es prodigiosa, para no hablar de la irresistible zona glútea. Y qué decir de los muslos, las pantorrillas, los omóplatos, el cuello y la sábana. Observen la parte de la sábana encima de la pierna izquierda. ¿Acaso no la percibimos diáfana y frágil? ¿Y el cuerpo entero no lo percibimos como la más sublime carne, beatificante por su belleza y, al mismo tiempo, peligrosa por su hechizo?

Se podría decir que estamos frente a la belleza idealizada. Pero esta idealización es tan real y tan cercana que hasta siento escalofríos. Ése es el poder del arte. Uno ve esta escultura y quisiera tocarla. Pero nos abstenemos por temor a que la Ninfa despierte de su sueño marmóreo y nos posea.

Reciban un abrazo.
VENUS REX

lunes, 26 de abril de 2010

No 12 La muerte de Sócrates, de J.L. David


Queridas amigas y amigos:

Sócrates ha sido un tema recurrente en la historia del arte. Basta recordar a Erasmo y su famoso "San Sócrates" del Banquete Religioso, por mencionar las letras, o la Muerte de Sócrates de Dufresnoy (s. XVII), Poussin, Saint Quentin o Peyron (todas en el s. XVIII), por mencionar algunos ejemplos del arte pictórico.

Entre todos los cuadros que tienen a Sócrates como tema, no me cabe duda que el más grande y bello es el que pintó Jaques Louis David en 1787: La Muerte de Sócrates, obra colosal y majestuosa que encarna de manera formidable el espíritu neoclásico del XVIII. Permítanme un símil: en la pintura David (1748-1825) es la máxima expresión del neoclásico, como Mozart (1756-1791) lo es en la música. A fin de cuentas, dos grandes artistas que fueron contemporáneos. No sé, pero las líneas perfectas de este cuadro de algún modo me evocan el sonido perfecto de la sinfonía número 41, Júpiter (1789).

¿Qué nos quiere decir el pintor a través de su cuadro? David es portavoz de las ideas políticas y filosóficas de su tiempo, heraldo estético de la Ilustración y de la Revolución. Sócrates representa aquí la virtud, pero no sólo eso. También representa el papel de fundador y mártir de la Religión de la Razón. ¿Por qué aparecen doce personas, además de él, en el cuadro? ¿No será esto una clara alusión a Cristo y los doce apóstoles? Algunos importantes historiadores del arte así lo consideran. (Recordemos que los franceses consagraron iglesias y templos católicos a la razón, nuevo dios, como la Madelaine en París, por citar un ejemplo. Por cierto, en la foto aparece mi esposa Liz a la entrada de La Madelaine)

Ya lo decía el poeta Shelley: "Sócrates es el Cristo de los paganos". Desde luego la comparación luce hiperbólica y, en un momento dado, hasta blasfema. Pero hay otros indicios muy sólidos que nos señalan la santidad de Sócrates (la cual yo no pondré a discusión): Platón y sus diálogos, el "Sanc Socrates ora pro nobis" de Erasmo y la inquietante frase de Whitehead: "la filosofía entera no son más que anotaciones al margen de los diálogos de Platón". Platón es el discípulo más grande de Sócrates.

Ojalá disfruten este maravilloso cuadro. Sin duda se trata de una de las cumbres del arte neoclásico.

Reciban saludos y abrazos.
VENUS REX

lunes, 19 de abril de 2010

No. 11 Noche Estrellada, de Vincent van Gogh


La Noche Estrellada fue el décimo primer envío. Gustó mucho. Espero que ustedes lo disfruten.

Queridas amigas, queridos amigos:

Se ha dicho, no sin razón, que Vincent van Gogh (1853-1890) fue uno de los primeros mártires del arte moderno (Ingo F. Walther, Vincent Van Gogh. Visión y Realidad; Benedikt Taschen, Köln, 1990). En efecto, durante toda su vida fue incomprendido y despreciado: por las mujeres, por la gente común que lo rodeaba, por sus amigos, y, especialmente, por los críticos y merchantes de arte. (Para consuelo nuestro, no conozco ningún monumento en honor de algún crítico o merchante). Se puede decir que el triste Vincent fue el prototipo de lo que la sociedad burguesa posmoderna denomina (incluso hoy en día) "fracasado".

Nuestro Vincent fue un hombre cuyos desórdenes emocionales le permitieron ver lo que pocos se atreven a ver (entre ellos Nietzsche): la terrible realidad de la realidad, el mundo mostrando la peor de sus caras, la corrupción erigiéndose como señora del mundo. Y no obstante, su visión de artista y su pincel de alguna manera redimieron (a diferencia de Nietzsche) esa terrible realidad: introdujo orden al caos, dotó de belleza a la fealdad, convirtió en sueños las pesadillas, construyó un mundo propio, maravilloso y sublime. Profeta de nuestros tiempos, Van Gogh decía: "En mi trabajo arriesgo mi vida y por su causa mi razón se ha hundido a medias."

La Noche Estrellada es un excelente ejemplo para conocer la visión del artista. Algunos podrán ver simples bolas de colores vivos y trazos ondulantes. Otros verán una simple extravagancia personal del autor. Pero, ¿qué vemos en el cuadro? ¿Saint-Rémy bajo las estrellas en una noche de verano de 1889? No. Vemos el cosmos desplegándose ante nuestros propios ojos, la ansiedad del hombre por lo Infinito, la fuerza creadora del universo, la dialéctica que se engendra entre una ciudad dormida y el artista que penetra las fuerzas de la naturaleza para ofrecerlas como néctar precioso a unos hombres que no ven más allá de sus narices, hombres dormidos que viven en la inmediatez. Lo que se ve en el cuadro no es lo que sucede en la tierra, sino lo que sucede en el cielo. Si no vemos bien esta obra corremos el peligro de ser uno de aquellos hombres que ignoró y despreció a Van Gogh. La Noche Estrellada no es un paisaje, ni un retrato de Saint-Rémy; es más, ni siquiera es un simple cuadro. No. ¡La Noche Estrellada es una revelación! Dichoso aquel que lo comprenda.

Van Gogh tuvo razón cuando dijo: "Yo no tengo la culpa de que mis cuadros no se vendan. Pero llegará el día en que la gente reconozca que valen más que el dinero que costaron los colores para pintarlos." Esto muy bien lo saben los señores de Christie's y Sotheby's. Es muy fácil y cómodo reconocerlo ahora. Parece que el ser artista implica sufrimiento.
En fin, la belleza salva, ¿o no?

Reciban todas y todos bendiciones.

Su amigo, 
VENUS REX

lunes, 12 de abril de 2010

No. 10 Beata Ludovica Albertoni, de Bernini

Este fue el décimo mail. Cómo pasa el tiempo. Se trata del divino Bernini, uno de los más grandes artistas de todos los tiempos. Disfrútenlo.



Queridas amigas y amigos:

Ya han pasado diez semanas desde que a algunos cuantos de ustedes les envié The Flagelation of Christ, de Bouguereau, y cada vez hay más gente en mi lista de arte. ¡Diez semanas de obras maestras! Estoy seguro que después de este mail serán aún más.

En esta ocasión les ofrezco a uno de lo más grandes artistas que ha habido en todos los tiempos. Se trata del italiano Gianlorenzo Bernini: pintor, escultor, arquitecto, humanista, científico, etcétera. Sin duda, uno de los espíritus más grandes y sublimes que ha poblado el mundo. Él encarna perfectamente el espíritu del renacimiento, hoy tan perdido y vilipendiado.

La obra que les presento es una escultura: La Beata Ludovica Albertoni, ubicada hoy en día en San Francesco a Ripa, en Roma. Fue realizada entre 1671 y 1674, años que marcaron el esplendor del Barroco tanto en Italia como en el resto de Europa.

La longitud de esta maravilla es de 188 cm, y está esculpida sobre un trozo de mármol blanco, sin añadidos ni pegados, ¡un solo y único bloque de piedra del cual ha surgido, gracias a las benditas manos de nuestro artista, este prodigio de la humanidad! Increíble. Cuando uno ve estas maravillas se da cuenta que lo más parecido al acto del Creador (el acto creador) no es la filosofía ni la ciencia, sino el Arte. Nada más de ver a la Beata Ludovica Albertoni le dan a uno ganas de verter lágrimas sobre el escritorio.
En algunos libros de teología se ofrecen explicaciones en cuanto a la experiencia mística, pero creo que observar esta escultura (o el Éxtasis de Santa Teresa, del mismo autor) es lo más próximo o parecido (metafóricamente hablando claro está) a tal experiencia: una experiencia estética que sin duda puede provocar en las almas sensibles el síndrome de Stendhal.
Observen el rostro de la Beata Ludovica: es tan sensual, tan voluptuoso, tan erótico, y a la vez tan místico, tan fuera de este mundo, tan poseído por la divinidad, tan arrebatado, tan en éxtasis.... No es casualidad que a menudo los místicos empleen el lenguaje amatorio y erótico para describir su experiencia. He ahí Santa Teresa, o San Juan de la Cruz, o el mismo Santo Tomás de Aquino, quien expresó, después de su éxtasis, que su obra entera no era nada en comparación con lo que había experimentado. Qué les puedo decir, uno no puede más que caer rendido y alabar al Creador.

En fin, disfrútenla y, por caridad, no crean que mis palabras son hiperbólicas. Al contrario, creo que me he quedado corto.

Un abrazo a todas y a todos.
VENUS REX

martes, 6 de abril de 2010

No. 9 Il Compianto sul Cristo Morto, de Botticelli.


Queridas amigas, estimados amigos:

Este es un cuadro sin duda conmovedor y sublime: il compianto sul Cristo Morto, del genio florentino renacentista Sandro Botticelli. Imaginen ustedes que esta pieza fue realizada justamente en el año de 1492, el año del descubrimiento de América.

Merece especial atención la dolorosa expresión de María, madre de Cristo. Ella sostiene el cadáver de su hijo sobre las piernas y su rostro revela una profundísima pena. Por otro lado, María Magdalena abrazada a la cara de Cristo no puede dejar de conmover a nadie; tendría uno que ser piedra. El cuerpo inerme de Nuestro Señor es sublime, místico.

Una monografía sobre el pintor florentino (Botticelli, Elena Capretti, Giunti Gruppo Editoriale, Firenze, 1997) señala la influencia que el célebre Girolamo Savonarola ejerció en la obra de nuestro pintor durante la última década del siglo XV: "una exigencia sincera de renovación, de recuperación de los valores morales y espirituales más auténticos" [...] "Realizado para la Iglesia de San Paulino, este cuadro muestra cómo Botticelli se aproxima a fórmulas arcaizantes y patéticas, en composiciones abiertamente dramáticas, muy a tono con cuanto el Savonarola predicaba." (Tendrán ustedes que ser indulgentes con mi pobre traducción del italiano al español).
En efecto, los cuadros de Botticelli de esta época son mucho más austeros que anteriores realizaciones (pensemos en la Nascita di Venere, Primavera o Venere e Marte, sólo por mencionar algunas). Muy a tono con el rigor espiritual del Savonarola, quien por cierto, según otro libro que acabo de leer, editado en 1999, está a punto de ser beatificado en el Vaticano.

Aprovecho para recomendarles alguna lectura sobre el hermano Savonarola, todo un personaje. Hoy está a punto de ser beatificado, pero en su momento fue quemado en la hoguera, justo en la Piazza della Signoria, centro de Florencia. ¡Casi el equivalente italiano de Juana de Arco! ¡Quién iba a decirlo!

Bueno, volviendo al cuadro, sin duda estamos frente a una obra maestra. Ojalá todos la disfruten.

Reciban un abrazo.
Venus REX