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lunes, 30 de mayo de 2011

No. 58. Muchacha Desnuda, de Trutat. Un genio de 20 años.

Título: Muchacha Desnuda Sobre Piel de Pantera.
Autor: Félix Trutat (francés. 1824-1848)
Fecha de composición: 1844.
Dimensiones: 110 x 178 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Residencia: Museo de Louvre, París.



Queridos amigos:

La Muchacha desnuda sobre piel de pantera es la creación de un joven francés de veinte años llamado Félix Trutat. ¡Un joven que murió a los veinticuatro años! Y qué pena, pues el cuadro nos revela que este joven con el tiempo hubiera sido uno de los grandes maestros franceses. Pero así es la vida, como como se dice por ahí, “de caprichosa”.

En fin, este cuadro llama mucho la atención porque nos ofrece un ejemplo de ese cambio de enfoque del desnudo del que ya he hablado. A pesar de los elementos mitológicos (la piel de leopardo nos remite a Dionisio), la muchacha no es la “abstracción de la belleza”, sino una chica de carne y hueso que nos descubre su cuerpo a través de los hermosos y sutiles trazos del pintor: una ventana a la intimidad. Quizá la novia del joven Trutat... No sé. Lo cierto es que este cuadro nos transmite algo muy íntimo. Y no me refiero a lo más obvio, es decir, al cuerpo desnudo, sino a un mood de melancolía y reflexión: además del cuerpo, el pintor nos ofrece el alma de la chica.



Este cuadro es un buen ejemplo de lo que un joven talentoso puede hacer; un ejemplo del poder artístico de un joven que apenas ha dejado de ser niño. Y lo digo porque uno a los veinte años -empezando por mí cuando tenía tal edad- está más preocupado por determinar a qué antro acudir la noche del viernes o qué ropa usar. Ejemplos como Trutat nos revelan el inmenso poder del arte; nos demuestran que el arte no es cosa de adultos aburridos, eruditos pedantes o ratones de biblioteca, sino de personas de cualquier edad, abiertas a toda la riqueza de la experiencia estética.

La obra es espléndida, tan real e íntima que uno quisiera acariciar con los dedos la frente de esta bella muchacha, aunque la mirada del observador fantasma (parte superior derecha) nos contenga.

Reciban todos un abrazo.
VENUS

lunes, 23 de mayo de 2011

No. 57 Italia y Germania, de Overbeck. Un cuadro lleno de símbolos.


Título: Italia y Germania.
Autor: Friedrich Overbeck (alemán. 1789-1869)
Fecha de composición: 1828.
Dimensiones: 94 x 104 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Residencia: Neue Pinakothek, Munich.


Estimados amigos:

Ahora les presento una pieza del romanticismo alemán. Se trata de una alegoría en donde dos mujeres, una castaña, la otra rubia, representan a Italia y a Germania. Es conocida la pasión que muchos grandes germanos han sentido por Italia; he ahí Handel, Mozart, Goethe, Mendelssohn, el mismo Overbeck, Mann, Mömmsen, y tantos más. El gran Goethe llegó a decir que era el país más hermoso del mundo. Yo creo que muchos compartirían esta opinión. Pues bien, Italia y Germania es la alegoría perfecta para ilustrar esta pasión.



En el cuadro vemos a dos muchachas, bellas y jóvenes, que unen sus manos fraternalmente. No sé si el Duce o el Führer explotaron esta imagen en su perversa alianza (lo cual hubiese constituido una profanación), pero lo cierto es que no hay ningún contenido de carácter político. El mismo Overbeck explica:

“es la nostalgia que atrae constantemente al norte hacia el sur, hacia su arte, hacia su naturaleza, hacia su poesía.”

La mujer rubia (por obvias razones Germania) toma de la mano a una dócil y dulce Italia, que se deja llevar por la ensoñación (a decir verdad, parecen más que amigas...). Germania lleva un vestido verde, color nacional (Alemania jugó con camiseta verde la final del Mundial México 86); Italia viste de rojo y blanco, pero entre las dos completan los colores italianos [aunque en 1828 aún no se había gestado la unificación alemana ni la italiana, el cuadro de Overbeck nos revela que en cada una de estas dos regiones ya existía una identidad nacional y una unidad cultural]. Los paisajes atrás de las mujeres también señalan características de los dos países.

Siendo muy joven, Overbeck tuvo la oportunidad de visitar Italia. Se enamoró desde el primer instante; tanto que decidió quedarse a vivir ahí para siempre. El chico tenía apenas diecinueve años. Poco más tarde, y gracias a su entusiasmo por las obras de los maestros italianos, decidió abandonar su credo protestante y se convirtió al catolicismo. Debió pensar que un verdadero italiano no podía dejar de ser católico (lo cual es cierto, por lo menos en teoría), y él estaba convirtiéndose en italiano. Fue líder del grupo de los Nazarenos; de ahí su posterior influencia en los Pre-Rafaelistas. También fue admirado ni más ni menos que por Ingres. En fin, todo un personaje. Qué pena que hoy en día no sea tan conocido fuera del mundo cultural germano.

Ojalá disfruten este hermoso cuadro. Aún si dejáramos al margen lo que representa, no dejaría de ser conmovedor y maravilloso.
Reciban un abrazo.

VENUS Rex

lunes, 16 de mayo de 2011

No. 56 Café Nocturno. La Pintura de Van Gogh es Poesía.


Título: Frente al Café Nocturno.
Autor: Vincent Van Gogh (holandés. n. Groot-Zundert, 1853; m. Auvers-sur-Oise, 1890)
Fecha de composición: 1888.
Dimensiones: 81 x 65,5 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Residencia: Rijksmuseum Kröller-Müller, Holanda.


Queridos amigos:


A propósito de este cuadro, creado en Arles en 1888, Van Gogh dijo:

“Un café por la noche visto desde fuera. En la terraza están sentadas pequeñas figuras bebiendo. Un enorme farol amarillo ilumina la terraza, la fachada de la casa, la acera, e incluso extiende su resplandor hasta la calle adoquinada que adquiere una tonalidad rosa-violeta. Las fachadas de las otras casas de la calle, que se alarga bajo el cielo estrellado, son azul oscuras o violetas; ante ellas se encuentra un árbol verde. Aquí tienes un cuadro nocturno sin negro, sólo con un bello azul, con violeta y verde; y en este ambiente la plaza iluminada se tiñe de un pálido amarillo azufre y un verde limón.”


La descripción de Van Gogh hace justicia al cuadro. Esta obra no sólo es pintura; es poesía. El artista no nos presenta la realidad, sino las emociones que despiertan en él la realidad (y no tanto en el estilo impresionista, que a muchos podría parecer frívolo, sino con una gran profundidad, a través de trazos que se anticipan al expresionismo). Esta imagen es una invitación a la fantasía y a la ensoñación: nos descubre la magia de las estrellas [parecen flores] y de la noche; magia que en una época como la nuestra parece no existir. A fin de cuentas, dice el propio Van Gogh, “la noche es más activa y rica en colores que el día”.

Por lo demás, este cuadro podríamos considerarlo como el “hermano menor” de la fantástica y sublime “Noche Estrellada” que ustedes ya conocen.


Un abrazo a todos.
VenuS ReX

miércoles, 4 de mayo de 2011

No. 55 Picasso en Azul. El guitarrista viejo.


Título: El Guitarrista Viejo.
Autor: Pablo Ruiz Picasso (español. n. Málaga, 1881; m. Mougins, 1973)
Fecha de composición: 1903.
Dimensiones: 122 x 82 cm.
Técnica: Óleo sobre tabla.
Residencia: Art Institute, Chicago.


Estimados amigos:


Alguien me preguntó si entre mis primeros envíos había un Picasso. Pues no. Y qué pena, porque Picasso es uno de los pintores más representativos del siglo XX (el Concise Oxford Dictionary of Art & Artists –fuente fundamental para los amantes del arte– lo califica como “the most famous, versatile, prolific and influential artist of the 20th century”). Pero nunca es tarde y he aquí el primero.

Se trata del Guitarrista Viejo, fechada en 1903, una de las obras del período azul. En ella vemos a un Picasso que se aproxima a la poesía y nos ofrece una visión melancólica de la realidad. Muy distinto del enfoque intelectual y conceptual que el maestro desarrollaría con el cubismo, y por el cual es mundialmente conocido.



Este cuadro representa a un anciano ciego y marginado cuyo único patrimonio es su música. Más que sostener la guitarra, nos da la impresión que se aferra a ella, que su vida pende del instrumento. Los tonos azules añaden una atmósfera de tristeza, desolación y profunda soledad. Las líneas que constituyen al personaje recuerdan –según las opiniones de los expertos– los trazos de El Greco.

Póster del film
En el período azul (no confundir con la “Habitación Azul”, memorable film protagonizado por la hermosa Patricia Llaca), que comprende los cinco o seis primeros años del siglo, Picasso tomó por tema la pobreza y la marginación social, desde un enfoque sentimental, más acorde al siglo XIX, y mediante el uso predominante de tonos azules que dotan a estas obras de un encanto tan fantasmal como sublime. En mi opinión, este período poético y lírico del artista es mucho más penetrante y conmovedor que los otros (sin desmeritar, por supuesto, la fase cubista), aunque sé que muchos no coincidirán conmigo. Tal vez mi entusiasmo se debe a que este guitarrista tiene un especial significado para quienes nos dedicamos a la música. De cualquier manera, yo creo que el gran Pablo acordaría que en esta obra predomina el sentimiento, a diferencia de lo que sucede con los cuadros cubistas, donde el concepto y la racionalidad son lo principal. Y, como ustedes saben, en el arte –a diferencia de la ciencia y la filosofía–, no sólo se pone en juego la racionalidad, sino el alma entera, incluida la parte afectiva y emocional.

En fin, estoy seguro que todos ustedes disfrutarán esta maravillosa pieza.

Reciban un fuerte abrazo.

VENUS

martes, 12 de abril de 2011

No. 54 Tiziano y su Dánae. Una lluvia de oro y de placer!!!


Título: Danae.
Autor: Tiziano Vecellio (italiano. n. Pieve di Cadore, circa 1488; m. Venezia, 1576)
Fecha de composición: circa 1546.
Dimensiones: 128cm x 178cm
Técnica: Óleo sobre tela.
Residencia: Museo del Prado, Madrid.


Estimados amigos:


Después de algunos días de estar desconectado estoy de vuelta con ustedes. Y qué mejor para reanudar que un impresionante y voluptuoso desnudo de Tiziano, uno de los mejores pintores, no sólo de Venecia, que ya es decir mucho, sino de Italia.

Se trata de la famosa Danae. Recordemos el mito: un oráculo revela a Acrisio, rey de Argos, que su nieto le causará la muerte. Por esta razón, el desolado monarca encierra a su hija Dánae en un calabozo. Y ahí está la pobre, aislada del mundo, imposibilitada para concebir, muriendo de aburrimiento. Pero el poderoso Zeus, para quien no existen obstáculos, se las arregla para entrar en la celda en forma de lluvia de oro y fecunda a la doncella. En verdad Dánae tendría alguna gracia; ni el dios de dioses pudo sustraerse a semejantes encantos. De esta unión nacería el héroe Perseo. Ningún oráculo debe tomarse a la ligera, así que Acrisio decide meter a Dánae y al niño en un cofre y los arroja al mar. Y como suele suceder, llegan a la isla de Séfiros, donde son salvados por un pescador y entregados a la piadosa protección del rey Polidectes.



Tiziano nos muestra el momento en que el Dios, bajo la enigmática forma de lluvia de oro, fecunda a Dánae. La imagen por sí misma lo dice todo. Su poder es irresistible: la mujer, con las piernas ligeramente abiertas, recostada y sabedora del éxtasis inminente, espera el contacto del dios. La fuerza y el erotismo de la imagen dejarían a cualquiera sin habla. Ya lo decía monseñor Giovanni Della Casa: “una nuda che vi farà venire il diavolo addosso.” La traducción resultaría un poco vulgar, de modo que la omitiré; bueno, no la omitiré: "una desnuda que haría que el diablo se la encimara" (o se la trepará, o se la pusiera encima, o se la tirara, o se la montara; ¿captan la idea? ¡Y eso lo dijo un monseñor!) De cualquier manera, la frase no puede estar tan equivocada, ya que el cardenal Alessandro Farnese, sobrino del entonces papa Paulo III –algunos dicen que no era su sobrino, sino su hijo–, estuvo de acuerdo con ella. Desde entonces la obra ha gozado de gran popularidad y reconocimiento. No en vano es considerada como una obra maestra del erotismo universal.

Espero de todo corazón que disfruten este maravilloso cuadro.

Reciban todos un caluroso abrazo.

VENUS ReX

Y, claro está, no olviden visitar el Café Barcelona.

martes, 29 de marzo de 2011

No. 53 Voyeurismo puro. Degas nos enseña a observar por la cerradura.


Título: Mujer secándose después del baño.

Autor: Hilaire-Germain-Edgar Degas (francés. n. París, 1834; m. París, 1917)
Fecha de composición: 1888.
Dimensiones: 104 x 98 cm.
Técnica: Pastel sobre piezas de papel montadas en cartón.
Residencia: National Gallery, Londres.

 

Queridos amigos:

El desnudo, proscrito y desaparecido en la edad media, surgió con nuevos bríos en el renacimiento y se consolidó como uno de los géneros preferidos de los pintores. Raro el maestro que no lo cultivó. En este sentido, los desnudos de Degas no deberían suponer ninguna novedad. Pero si los comparamos con los de Rembrandt, Rubens, Velázquez o Goya, por mencionar algunos nombres, nos daremos cuenta que Degas está adoptando el rol de voyeur
. En efecto, tradicionalmente los desnudos solían posar para el maestro. Pensemos en algunos cuadros que les he enviado: Lady Godiva, de Collier; La Maja Desnuda, de Goya; La Magdalena de Lefebvre; Meditación sobre la Historia de Italia, de Hayez; la Venus de Velázquez; la Venus de Cabanel; o Venus y Marte de Botticelli. En todas estas maravillosas obras el modelo está posando para el maestro. La Bañista de Ingres supone una excepción, y cuando comenté dicho cuadro me referí a su carácter voyeurista. Pero Degas se lleva el “premio al voyeur” del siglo XIX.

Lady Godiva
Magdalena


Nacimiento de Venus
Maja Desnuda

Venus y Marte


Meditaciones sobre la Historia de Italia

Bañista

 “Uno ve lo que desea ver”, decía el maestro francés. Y no sin una buena dosis de ironía añadía: “hasta ahora el desnudo se había presentado siempre en posturas que presuponen un público, pero mis mujeres son gente honesta y sencilla... Es como si miraras por el ojo de la cerradura.” ¡Por el ojo de la cerradura! La observación pública es la antítesis del voyeurismo; el verdadero voyeur, como Degas, es discreto, imperceptible, invisible, y en ello reside su deleite. Por estas razones, sus desnudos son especialmente voluptuosos y apreciados [y aquí “voluptuoso” no quiere decir “lleno de bolas y curvas por doquier”, según el uso vulgar y degenerado de esta palabra; sino “sensualidad sublimada”, o sea, erotismo]. Degas nos hace a todos partícipes de estas delicias, aunque, ¡vaya paradoja!, no nos quede más remedio que ver sus obras en exhibiciones públicas.

Publico tres bellísimos ejemplos de esta indescriptible sensualidad: Mujer secándose después del baño, de 1888, como cuadro principal, y, como encoreLa tina y Mujer secándose los pies, ambos de 1886.




Por cierto, Degas estudió Derecho. ¡Qué bueno que no se lo tomó en serio! Otro día les platicaré un poco sobre grandes artistas que también fueron abogados.

Reciban todos un fuerte y caluroso abrazo.

VENUS ReX






martes, 22 de marzo de 2011

No. 52 Alegoría de la Primavera. Erotismo, Mitología y Botánica. Genial!


Estimados amigos:

Ha llegado La Primavera y con ella se renueva el ciclo de la vida. ¡Qué mejor ocasión para presentarles la célebre Alegoría de Sandro Botticelli!
Esta obra, encargada por Lorenzo El Magnífico, se encuentra en Florencia, en los Uffizi. Mide 203 cm x 314 cm y data de 1482. Sin duda, una de las obras cumbre del Quattrocento florentino.



Veamos el significado de los personajes. De izquierda a derecha:

Mercurio, el dios Mensajero (extrema izquierda), viste túnica roja. En la mano derecha lleva un bastón con el que ahuyenta las amenazantes nubes. La figura fue creada siguiendo la escultura del Verrocchio (1465) que representa a David.






Enseguida, las Tres Gracias. Visten diáfanas ropas que revelan su desnudez. Llevan las manos entrelazadas y danzan en forma circular. Representan el amor, la libertad y la cultura. Simbolizan el regalo de la vida, la donación de la vida, su recibimiento y su restitución. Tal circularidad crea una dialéctica del amor y de la alegría, siguiendo los esquemas neoplatónicos de Marsilio Ficino (otro genial toscano).



Cupido (arriba, al centro) vuela sobre Venus, y con su arco está a punto de arrojar una flecha para herir de amor a una de las Tres Gracias. Cupido representa la concupiscencia en su más inocente aspecto.

La magnífica Venus se encuentra justo en el centro del cuadro. En verdad el amor que ella representa es el motor de la vida. Toda la composición gira en torno a ella, como la vida entera gira en torno al amor.



A continuación encontramos a Primavera (también llamada Flora) cubierta de flores y encinta. Ella misma va arrojando flores por doquier, regalando vida. Simboliza la generación.



Finalmente vemos a la ninfa Clori, acosada por Zéfiro, el viento de marzo, que pretende sorprenderla para unirse carnalmente a ella. La inocencia de la ninfa esconde una vital voluptuosidad y una deliciosa coquetería. Ella finge sorpresa, pero en realidad desfallece de deseo; ardientes anhelos la consumen. El frío viento de marzo se doblegará ante los placeres de la primavera y se transformará en cálido aliento conforme avancen los meses y el amor se consolide en su trono.

Y por si todo esto fuera poco, ¡en la pintura aparecen cerca de 500 especies de plantas!, de las cuales 190 son especies de flores. Todas ellas se dan en la Toscana durante marzo, abril y mayo. Se ha dicho con razón que el cuadro contiene un compendio valiosísimo de botánica florentina. Genial.

¡Qué más les puedo decir! Con este maravilloso cuadro uno se llena del espíritu de la primavera. Disfrútenlo. Y sí, efectivamente, la primavera tiene algo que incita a todos los humanos al placer. Hay que tener cuidado en estos meses.

Hasta la próxima.

Los espero en el Barcelona.



VENUS ReX

miércoles, 16 de marzo de 2011

No. 51 La no-pipa de Magritte frente al realismo de Richter. Dos grandes del siglo XX.

Título: Ema – Akt auf einer Treppe (Ema – Desnudo en una escalera).



Autor: Gerhard Richter (alemán. n. Waltersdorf, 1932)
Fecha de composición: 1966.
Dimensiones: 200 x 130 cm.
Técnica: Óleo sobre tela.
Residencia: Museum Ludwig, Colonia.

 
Estimados amigos:

¿Qué tal lo pasaron con Magritte y la famosa pipa? Pues claro que no era una pipa, sino la
representación de una pipa. Un muy querido amigo me escribió: “no es un pipa, porque no la puedes agarrar y fumártela”. Y tiene toda la razón. Se trata, en todo caso, de la representación de una pipa, cosa muy distinta que una pipa. 
He ahí el giro copernicano: el arte no tenía por qué ser representativo; es más, el arte iba a romper con la representación, y de una manera por demás violenta.

Schopenhauer
Esto me recuerda a Schopenhauer: “El mundo como voluntad y representación”. No es que el mundo objetivo exista allá afuera; es la voluntad quien se lo crea. Y así, en el siglo XX cualquier cosa puede ser arte, siempre que así lo quiera el artista; se trata de un acto de voluntad, más que de técnica o de creatividad. Por eso –y aquí abundan los abusos y las malas intenciones– cualquier manifestación, por absurda que sea (recordemos la “Línea blanca sobre fondo blanco”), puede pasar por arte. De ahí que el siglo XX sea, en este rubro, un verdadero caos donde conviven genialidad y esnobismo. Pero sigamos a la genialidad.



Richter
Hay un pintor alemán, cuya técnica perfecta reivindica al arte moderno. Se trata de Gerhard Richter, nacido en 1932 (hasta donde sé, sigue vivo). Sus trazos son tan precisos como una fotografía. Es más, su estilo se conoce como foto-realismo. Pinta lo que el ojo ve, con una maestría muy difícil de superar. Se trata de un hiperrealista. Pero no por ello sus cuadros dejan de ser fantásticos. Observen este desnudo: es tan real y al mismo tiempo tan fantasmal. ¡Maravilla de los sentidos! 




Como encore les envío otra obra, de este mismo pintor, aún más real, si tal cosa es posible. Se trata de
Betty, la hija del maestro, retrato que rompe totalmente con la tradición del género (el rostro de la muchacha ni siquiera lo vemos, aunque su presencia es más real que si la viéramos caminando en la calle). Algunos han negado que se trata de un retrato, como si sólo los rostros fueran susceptibles de ser retratados; como si el rostro fuera la única fuente del carácter y la personalidad. Por eso este cuadro es tan notable. Se trata de óleo sobre tela, y la obra está fechada en 1988. Desgraciadamente no está exhibida en museos, pues pertenece a la colección privada del maestro, de modo que nos tendremos que conformar con el “Art Book” de Phaidon.





En fin, son dos obras tan reales como fantásticas.
Estoy seguro que los disfrutarán.


VENUS 

lunes, 7 de marzo de 2011

No. 50 A que nadie adivina lo que hay en este cuadro. Magritte: el "giro copernicano" en la pintura.

Título: Lo engañoso de las imágenes.


Autor: René Magritte (belga. n. Lessines, 1898. m. Bruselas, 1967)
Fecha de composición: 1929.
Dimensiones: 60 x 81 cm.
Residencia: Los Angeles County Museum of Art.



Estimados amigos:

En esta ocasión les envío un cuadro de Magritte. Se trata, al parecer, de un pipa. Sin embargo, una leyenda expresa con claridad:
Ceci n’est pas une pipe (esto no es una pipa). Si no se trata de una pipa, entonces ¿qué es?



Me gustaría, si me lo permiten, hacer una especie de juego con ustedes. Observen el cuadro y traten de averiguar qué es. El propio Magritte les advierte que no es -como a todas luces parece ser- una pipa. No obstante, el 100% de la gente que pasa desapercibida la leyenda de inmediato dice: ¡vaya, se trata de una pipa! Pero la verdad es que Magritte tiene razón. Lo que aparece en el cuadro no es una pipa. ¿Entonces qué es?

Sería muy interesante conocer sus opiniones [desde una perspectiva lúdica y de retroalimentación, claro está; y no porque yo quiera indagar sus conocimientos artísticos, lo cual sería ridículo de mi parte]. Así que, si no tienen inconveniente y disponen de unos minutos, envíenme sus interpretaciones. (A mis amigos filósofos, artistas e historiadores del arte les suplico que no vayan a “soplar” la respuesta, si es que la saben).

Les puedo adelantar dos pistas:

  • Primera: el cuadro lleva por título “Lo engañoso de las imágenes”.
  • Segunda: Recuerdan el “giro copernicano”. Nicolás Copérnico descubrió, en la primera mitad del siglo XVI, que la tierra no era el centro del universo, que era uno más de tantos planetas que giraban alrededor del sol. Ahora bien, esto pareció ridículo y hasta ingenuo, pues era más que obvio, para los hombres de esas épocas, que la tierra, de acuerdo con la cosmovisión imperante, era el centro del universo. Pero Copérnico tenía razón. Más tarde, a finales del siglo XVIII, Kant dio el “giro copernicano” a la filosofía. Hasta entonces se daba por hecho que había una “realidad” allá afuera, un “orden” que el intelecto podía conocer. Esto era claro y obvio. Pero Kant se preguntó no por la “realidad externa” que se puede conocer, sino cómo conoce la razón y cuáles son las condiciones y posibilidades del conocimiento; es decir, empezó al revés, por la facultad cognoscitiva. Se dio cuenta que el sujeto es quien da unidad al mundo, y no que dicha unidad pertenezca al mundo como algo suyo. Con esto, cambió radicalmente el curso de la filosofía. Finalmente, en lo que a artes plásticas se refiere, Magritte dio el “giro copernicano”. La concepción del arte cambió completamente, no sé si para bien o para mal, pero cambió.

Quedo en espera de sus valiosas opiniones.

Reciban todos un fuerte abrazo.


VENUS