Queridos amigos:
Les informo que mi libro Sexo Bíblico ya está listo y estará a la venta en librerías a partir de septiembre de 2011. Los invito a todos a que compren el libro, lo lean, lo recomienden y lo comenten con un servidor.
Seguimos en contacto. Un abrazo a todos.
Venus ReX
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sábado, 27 de agosto de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
No. 62 Max Ernst. La mujer como jardín: paraísos por explorar, horizontes por descubrir.
Título: Le jardin de la France.
Autor: Max Ernst (alemán -nacionalizado francés-. n. Bruhl, 1891; m. París, 1976)
Fecha de composición: 1962.
Dimensiones: 114 X 168 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Residencia: Musée National d’Art Moderne, Centre Georges Pompidou, París.
Estimados amigos:
Hay un libro, editado por Taschen, que lleva por título “El Erotismo en el Arte”. Es uno de los mejores libros que hay sobre el tema. En él se lee, a propósito del cuadro que hoy les presento, lo siguiente:
“A Turena [Turaine, en francés] la llaman normalmente el jardín de Francia. Max Ernst vivió muchos años en Huismes, cerca de Chinon, en la franja de tierra que hay entre el Indre y el Loira, ríos que dan nombre a la región. Esta tierra se convierte en paisaje antropomorfo, creado por el artista a base de repintar un desnudo femenino de forma que solo quedan visibles sus zonas erógenas. Con ello esgrime un procedimiento ‘voyeurístico’....”
En cuanto al aspecto voyeurístico no queda duda alguna. El erotismo es intenso: la mujer como un jardín, el jardín como una mujer; paraísos que explorar, nuevos horizontes por descubrir. Me recuerda “Los jardines secretos de Mogador”, espléndido relato de nuestro compatriota Alberto Ruy Sánchez (Alfaguara, 2001). En la contraportada de este libro se lee lo siguiente: “cuando el deseo echa raíces en el cuerpo, la vida adquiere su sentido más intenso en la búsqueda de ese paraíso que es el cuerpo de la amada”. El jardín como una mujer bella y desnuda es una metáfora exquisita de Francia. El cuadro nos brinda una versión muy lírica y poética de la geografía francesa; deliciosa, diría yo. Una visión que recuerda a la Venus de Cabanel o a la Lilith de Collier. Una visión desde la estética surrealista.
Max Ernst fue uno de los surrealistas más destacados. Algún tiempo vivió en París con Leonora Carrington, y durante toda su vida fue un enamorado de Francia. De hecho renegó de su patria, Alemania, en los tiempos difíciles de la guerra, de modo que se vio forzado a huir a los Estados Unidos (“el que no está conmigo está en contra mía”, decía Hitler; ...no sé a quién me recuerda...). Se estableció en New York y ahí permaneció hasta 1953, unido a Breton y a Duchamp. Luego emigró a Francia y vivió ahí hasta su muerte en 1976. El Jardín de Francia (1962) es una de sus creaciones tardías. Estoy seguro que todos ustedes la disfrutarán.
Saludos a todos,
Venus ReX
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martes, 12 de julio de 2011
No. 61 Marylin y Warhol. Pop Art. Sexo, drogas y Rock&Roll
Título: Marilyn.
Autor: Andy Warhol
(norteamericano. n. Pittsburgh, 1928; m. New York, 1987)
Fecha de composición: 1967.
Dimensiones: 91,5 x 91,5 cm.
Técnica: Screenprint sobre papel.
Residencia: Museum of Modern Art, New York.
Amigos:
Después de la segunda guerra mundial, especialmente en las décadas de los 50’s y 60’s, surgió el Pop Art como uno de los movimientos más influyentes en Europa y los Estados Unidos. El icono del Pop Art americano fue sin duda Andy Warhol.
Este multifacético hombre se inició como publicista. Las imágenes que realizó para Coca-Cola y sopa Campbell´s le dieron fama mundial en este rubro. No obstante, los trabajos que lo elevaron a la categoría de gurú en al arte norteamericano fueron las impresiones que hizo, en diversas combinaciones de colores, de Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor y Elvis Presley. En efecto, se trata de impresiones, y con ello la posibilidad infinita de réplica. Para nuestro amigo Warhol, la idea de una pieza única, producto personalísimo e irrepetible del espíritu creador, resultaba obsoleta. “Quiero que todo mundo piense igual; cada hombre debe ser una máquina”, decía (“I want everybody to think alike. I think everybody should be a machine”, según la cita del Oxford Dictionary of Art and Artists). Muy acorde con el consumismo y con la vulgarización cultural, puntos de partida del Pop Art. Después de todo, el mismo Warhol se concebía más como fabricante (manufacturer) que como artista. El problema es que muchos de sus fans se empeñan en creer lo contrario.
En fin, mucho sexo, drogas y Rock & Roll...
VENUS
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martes, 21 de junio de 2011
No. 60 Matisse. La explosión del color.
Título: Harmony in Red.
Autor: Henri Matisse (francés. n. Le Cateau-Cambrésis, 1869; m. Cimiez, 1954)
Fecha de composición: 1908.
Dimensiones: 180 X 246 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Residencia: Hermitage Museum, San Petersburgo.
Amigos:
En el número anterior comenté que tal vez los cuatro pintores más famosos del siglo XX fueron Dalí, Picasso, Chagall y Matisse. De estos cuatro el único que faltaba en el blog era Henri Matisse, de modo que ahora será una buena ocasión para abordarlo.
He escogido una de sus obras más conocidas: Armonía en Rojo. En ella Matisse nos expone su estética: lo más importante es el color. No tanto la forma –en este caso la belleza es simple– o la carga emocional –no es que este cuadro no despierte sentimientos, pues está impregnado de una melancolía casi lírica–, sino el color. El rojo penetrante domina el interior de la habitación, mientras el verde domina el jardín exterior. No hay grandes matices, ni perspectivas, ni uso de la luz; se trata simplemente de un colorido extraordinario a partir de colores básicos. El patrón del mantel es el mismo que el de la pared, y es aquí donde radica la armonía en rojo (¡aunque dichos patrones emplean tonos negros, azules y verdes!). H.W. Janson, en su célebre History of Art, subraya el “nuevo y radical balance” de Matisse; “un equilibrio entre la segunda y tercera dimensiones” nunca antes explorado (“The radical new balance Matisse struck between the 2-D and 3-D aspects of painting is particularly evident in his Harmony in Red”; volume Two, p. 668).
Como extra bonus les envío La Danza. Este cuadro, pintado en 1910, también se encuentra en el Hermitage. Es una obra llena de vida y alegría en la que el color es el protagonista principal. Quizá sea La Danza la imagen más memorable de Matisse entre el público no especializado, seguramente por su asociación con la Consagración de la Primavera, de Igor Stravinsky.
Y además, como bonus literario, si les gusta la narrativa contemporánea (ficción), hay una espléndida novela de Manuel Vicent cuya trama gira en torno a una obra de Matisse. La novela se llama “La novia de Matisse” y está publicada por Alfaguara. Como en las películas, no voy a hacer un resumen de la novela (a nadie le gusta saber el final de una película antes de verla), para no quemarla. Sólo les digo que trata sobre arte: ¿cuál es el poder del arte? Claro, a través de una trama amorosa, erótica, muy amena y divertida, espléndidamente escrita. Seguro la disfrutarán.
Espero que gocen este par de obras de Matisse. Y mientras las disfrutan les mando a todos un saludo efusivo.
VENUS ReX
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lunes, 13 de junio de 2011
No. 59 Yo y la Aldea. Chagall, precursor del Cubismo y del Surrealismo
Título: Yo y la Aldea.
Autor: Mark Chagall (ruso. n. Vitebsk, 1887; m. Saint Paul-de-Vence, 1985)
Fecha de composición: 1911.
Dimensiones: 191 x 151 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Residencia: The Museum of Modern Art, New York.
Amigos míos:
Mark Chagall es uno de los tres o cuatro artistas plásticos más famosos del siglo XX –los otros tal vez serían Picasso, Matisse y Dalí–, así que es muy probable que ustedes lo conozcan. Sin duda fue un pintor genial, aunque los rusos y los alemanes lo consideraban “degenerado” (Entartete Kunts, según los censores del Reich. En realidad los degenerados eran Hitler y Stalin). Chagall pudo salir de Rusia y emigró a París; los políticos rusos tenían absurdas ideas sobre cómo debía ser el arte, y desde luego Chagall no se ajustaba a dichas ideas. Y en la ciudad luz, su ciudad favorita, pudo haberse quedado para siempre, de no ser por la ocupación Nazi. Los nazis también tenían cándidas ideas sobre el arte, y siendo Chagall judío –“artista degenerado” para los estándares del Reich, y por lo tanto un criminal– se dieron a la tarea de buscarlo para enviarlo a un campo de concentración, donde con toda seguridad hubiera padecido el triste y aberrante destino que sufrieron millones de su raza. Por fortuna Chagall escapó a los Estados Unidos, gracias a las gestiones y esfuerzos de un grupo maravilloso de norteamericanos, y ahí fue acogido como uno de los más grandes artistas vivos de Europa. Con el tiempo hubo comisiones (las Naciones Unidas, la Ópera Metropolitana), pero su añoranza por Francia le hizo regresar a París (ahí fue comisionado para decorar el interior de la Ópera).
Yo y la Aldea, según dicen los expertos, es un cuento de hadas (fairy tale), de folklore ruso y de tradiciones judías (si observamos los caracteres masculinos del cuadro, de inmediato evocaremos a Topol en The Fiddler on the Roof). Y como en el mundo de la fantasía no hay leyes que gobiernen, encontramos algunas casas de cabeza, lo mismo que la campesina, y símbolos cristianos en medio de una cargada atmósfera judía (una cruz cuelga del cuello del judío verde). El pueblito y los dos campesinos en la parte superior parecen ser un sueño, no sé si del caballo o del hombre (el caballo es un motivo recurrente en la pintura de Chagall). El cuadro no deja de tener un carácter infantil, y eso es parte del encanto. Al mismo tiempo la estética es francamente cubista. Los elementos oníricos e ilógicos han hecho suponer a muchos un sorprendente antecedente del surrealismo (en 1911, año de composición del cuadro, ¡la mayoría de los surrealistas eran todavía niños!). Tal vez no deban tomarse tan en serio los comentarios de los críticos: para Chagall este cuadro ni era cubista ni anticipaba el surrealismo; se trataba simplemente de una evocación de la infancia, el recuerdo de la aldea natal.
Reciban todos un fuerte abrazo.
VENUS ReX
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lunes, 30 de mayo de 2011
No. 58. Muchacha Desnuda, de Trutat. Un genio de 20 años.
Título: Muchacha Desnuda Sobre Piel de Pantera.
Autor: Félix Trutat (francés. 1824-1848)
Fecha de composición: 1844.
Dimensiones: 110 x 178 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Residencia: Museo de Louvre, París.
Queridos amigos:
La Muchacha desnuda sobre piel de pantera es la creación de un joven francés de veinte años llamado Félix Trutat. ¡Un joven que murió a los veinticuatro años! Y qué pena, pues el cuadro nos revela que este joven con el tiempo hubiera sido uno de los grandes maestros franceses. Pero así es la vida, como como se dice por ahí, “de caprichosa”.
En fin, este cuadro llama mucho la atención porque nos ofrece un ejemplo de ese cambio de enfoque del desnudo del que ya he hablado. A pesar de los elementos mitológicos (la piel de leopardo nos remite a Dionisio), la muchacha no es la “abstracción de la belleza”, sino una chica de carne y hueso que nos descubre su cuerpo a través de los hermosos y sutiles trazos del pintor: una ventana a la intimidad. Quizá la novia del joven Trutat... No sé. Lo cierto es que este cuadro nos transmite algo muy íntimo. Y no me refiero a lo más obvio, es decir, al cuerpo desnudo, sino a un mood de melancolía y reflexión: además del cuerpo, el pintor nos ofrece el alma de la chica.
Este cuadro es un buen ejemplo de lo que un joven talentoso puede hacer; un ejemplo del poder artístico de un joven que apenas ha dejado de ser niño. Y lo digo porque uno a los veinte años -empezando por mí cuando tenía tal edad- está más preocupado por determinar a qué antro acudir la noche del viernes o qué ropa usar. Ejemplos como Trutat nos revelan el inmenso poder del arte; nos demuestran que el arte no es cosa de adultos aburridos, eruditos pedantes o ratones de biblioteca, sino de personas de cualquier edad, abiertas a toda la riqueza de la experiencia estética.
La obra es espléndida, tan real e íntima que uno quisiera acariciar con los dedos la frente de esta bella muchacha, aunque la mirada del observador fantasma (parte superior derecha) nos contenga.
Reciban todos un abrazo.
VENUS
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lunes, 23 de mayo de 2011
No. 57 Italia y Germania, de Overbeck. Un cuadro lleno de símbolos.
Título: Italia y Germania.
Autor: Friedrich Overbeck (alemán. 1789-1869)
Fecha de composición: 1828.
Dimensiones: 94 x 104 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Residencia: Neue Pinakothek, Munich.
Estimados amigos:
Ahora les presento una pieza del romanticismo alemán. Se trata de una alegoría en donde dos mujeres, una castaña, la otra rubia, representan a Italia y a Germania. Es conocida la pasión que muchos grandes germanos han sentido por Italia; he ahí Handel, Mozart, Goethe, Mendelssohn, el mismo Overbeck, Mann, Mömmsen, y tantos más. El gran Goethe llegó a decir que era el país más hermoso del mundo. Yo creo que muchos compartirían esta opinión. Pues bien, Italia y Germania es la alegoría perfecta para ilustrar esta pasión.
En el cuadro vemos a dos muchachas, bellas y jóvenes, que unen sus manos fraternalmente. No sé si el Duce o el Führer explotaron esta imagen en su perversa alianza (lo cual hubiese constituido una profanación), pero lo cierto es que no hay ningún contenido de carácter político. El mismo Overbeck explica:
“es la nostalgia que atrae constantemente al norte hacia el sur, hacia su arte, hacia su naturaleza, hacia su poesía.”
La mujer rubia (por obvias razones Germania) toma de la mano a una dócil y dulce Italia, que se deja llevar por la ensoñación (a decir verdad, parecen más que amigas...). Germania lleva un vestido verde, color nacional (Alemania jugó con camiseta verde la final del Mundial México 86); Italia viste de rojo y blanco, pero entre las dos completan los colores italianos [aunque en 1828 aún no se había gestado la unificación alemana ni la italiana, el cuadro de Overbeck nos revela que en cada una de estas dos regiones ya existía una identidad nacional y una unidad cultural]. Los paisajes atrás de las mujeres también señalan características de los dos países.
Siendo muy joven, Overbeck tuvo la oportunidad de visitar Italia. Se enamoró desde el primer instante; tanto que decidió quedarse a vivir ahí para siempre. El chico tenía apenas diecinueve años. Poco más tarde, y gracias a su entusiasmo por las obras de los maestros italianos, decidió abandonar su credo protestante y se convirtió al catolicismo. Debió pensar que un verdadero italiano no podía dejar de ser católico (lo cual es cierto, por lo menos en teoría), y él estaba convirtiéndose en italiano. Fue líder del grupo de los Nazarenos; de ahí su posterior influencia en los Pre-Rafaelistas. También fue admirado ni más ni menos que por Ingres. En fin, todo un personaje. Qué pena que hoy en día no sea tan conocido fuera del mundo cultural germano.
Ojalá disfruten este hermoso cuadro. Aún si dejáramos al margen lo que representa, no dejaría de ser conmovedor y maravilloso.
Reciban un abrazo.
lunes, 16 de mayo de 2011
No. 56 Café Nocturno. La Pintura de Van Gogh es Poesía.
Título: Frente al Café Nocturno.
Autor: Vincent Van Gogh (holandés. n. Groot-Zundert, 1853; m. Auvers-sur-Oise, 1890)
Fecha de composición: 1888.
Dimensiones: 81 x 65,5 cm.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Residencia: Rijksmuseum Kröller-Müller, Holanda.
Queridos amigos:
A propósito de este cuadro, creado en Arles en 1888, Van Gogh dijo:
“Un café por la noche visto desde fuera. En la terraza están sentadas pequeñas figuras bebiendo. Un enorme farol amarillo ilumina la terraza, la fachada de la casa, la acera, e incluso extiende su resplandor hasta la calle adoquinada que adquiere una tonalidad rosa-violeta. Las fachadas de las otras casas de la calle, que se alarga bajo el cielo estrellado, son azul oscuras o violetas; ante ellas se encuentra un árbol verde. Aquí tienes un cuadro nocturno sin negro, sólo con un bello azul, con violeta y verde; y en este ambiente la plaza iluminada se tiñe de un pálido amarillo azufre y un verde limón.”
La descripción de Van Gogh hace justicia al cuadro. Esta obra no sólo es pintura; es poesía. El artista no nos presenta la realidad, sino las emociones que despiertan en él la realidad (y no tanto en el estilo impresionista, que a muchos podría parecer frívolo, sino con una gran profundidad, a través de trazos que se anticipan al expresionismo). Esta imagen es una invitación a la fantasía y a la ensoñación: nos descubre la magia de las estrellas [parecen flores] y de la noche; magia que en una época como la nuestra parece no existir. A fin de cuentas, dice el propio Van Gogh, “la noche es más activa y rica en colores que el día”.
Por lo demás, este cuadro podríamos considerarlo como el “hermano menor” de la fantástica y sublime “Noche Estrellada” que ustedes ya conocen.
Un abrazo a todos.
VenuS ReX
miércoles, 4 de mayo de 2011
No. 55 Picasso en Azul. El guitarrista viejo.
Título: El Guitarrista Viejo.
Autor: Pablo Ruiz Picasso (español. n. Málaga, 1881; m. Mougins, 1973)
Fecha de composición: 1903.
Dimensiones: 122 x 82 cm.
Técnica: Óleo sobre tabla.
Residencia: Art Institute, Chicago.
Estimados amigos:
Alguien me preguntó si entre mis primeros envíos había un Picasso. Pues no. Y qué pena, porque Picasso es uno de los pintores más representativos del siglo XX (el Concise Oxford Dictionary of Art & Artists –fuente fundamental para los amantes del arte– lo califica como “the most famous, versatile, prolific and influential artist of the 20th century”). Pero nunca es tarde y he aquí el primero.
Se trata del Guitarrista Viejo, fechada en 1903, una de las obras del período azul. En ella vemos a un Picasso que se aproxima a la poesía y nos ofrece una visión melancólica de la realidad. Muy distinto del enfoque intelectual y conceptual que el maestro desarrollaría con el cubismo, y por el cual es mundialmente conocido.
Este cuadro representa a un anciano ciego y marginado cuyo único patrimonio es su música. Más que sostener la guitarra, nos da la impresión que se aferra a ella, que su vida pende del instrumento. Los tonos azules añaden una atmósfera de tristeza, desolación y profunda soledad. Las líneas que constituyen al personaje recuerdan –según las opiniones de los expertos– los trazos de El Greco.
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| Póster del film |
En el período azul (no confundir con la “Habitación Azul”, memorable film protagonizado por la hermosa Patricia Llaca), que comprende los cinco o seis primeros años del siglo, Picasso tomó por tema la pobreza y la marginación social, desde un enfoque sentimental, más acorde al siglo XIX, y mediante el uso predominante de tonos azules que dotan a estas obras de un encanto tan fantasmal como sublime. En mi opinión, este período poético y lírico del artista es mucho más penetrante y conmovedor que los otros (sin desmeritar, por supuesto, la fase cubista), aunque sé que muchos no coincidirán conmigo. Tal vez mi entusiasmo se debe a que este guitarrista tiene un especial significado para quienes nos dedicamos a la música. De cualquier manera, yo creo que el gran Pablo acordaría que en esta obra predomina el sentimiento, a diferencia de lo que sucede con los cuadros cubistas, donde el concepto y la racionalidad son lo principal. Y, como ustedes saben, en el arte –a diferencia de la ciencia y la filosofía–, no sólo se pone en juego la racionalidad, sino el alma entera, incluida la parte afectiva y emocional.
En fin, estoy seguro que todos ustedes disfrutarán esta maravillosa pieza.
Reciban un fuerte abrazo.
VENUS
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martes, 12 de abril de 2011
No. 54 Tiziano y su Dánae. Una lluvia de oro y de placer!!!
Título: Danae.
Autor: Tiziano Vecellio (italiano. n. Pieve di Cadore, circa 1488; m. Venezia, 1576)
Fecha de composición: circa 1546.
Dimensiones: 128cm x 178cm
Técnica: Óleo sobre tela.
Residencia: Museo del Prado, Madrid.
Estimados amigos:
Después de algunos días de estar desconectado estoy de vuelta con ustedes. Y qué mejor para reanudar que un impresionante y voluptuoso desnudo de Tiziano, uno de los mejores pintores, no sólo de Venecia, que ya es decir mucho, sino de Italia.
Se trata de la famosa Danae. Recordemos el mito: un oráculo revela a Acrisio, rey de Argos, que su nieto le causará la muerte. Por esta razón, el desolado monarca encierra a su hija Dánae en un calabozo. Y ahí está la pobre, aislada del mundo, imposibilitada para concebir, muriendo de aburrimiento. Pero el poderoso Zeus, para quien no existen obstáculos, se las arregla para entrar en la celda en forma de lluvia de oro y fecunda a la doncella. En verdad Dánae tendría alguna gracia; ni el dios de dioses pudo sustraerse a semejantes encantos. De esta unión nacería el héroe Perseo. Ningún oráculo debe tomarse a la ligera, así que Acrisio decide meter a Dánae y al niño en un cofre y los arroja al mar. Y como suele suceder, llegan a la isla de Séfiros, donde son salvados por un pescador y entregados a la piadosa protección del rey Polidectes.
Tiziano nos muestra el momento en que el Dios, bajo la enigmática forma de lluvia de oro, fecunda a Dánae. La imagen por sí misma lo dice todo. Su poder es irresistible: la mujer, con las piernas ligeramente abiertas, recostada y sabedora del éxtasis inminente, espera el contacto del dios. La fuerza y el erotismo de la imagen dejarían a cualquiera sin habla. Ya lo decía monseñor Giovanni Della Casa: “una nuda che vi farà venire il diavolo addosso.” La traducción resultaría un poco vulgar, de modo que la omitiré; bueno, no la omitiré: "una desnuda que haría que el diablo se la encimara" (o se la trepará, o se la pusiera encima, o se la tirara, o se la montara; ¿captan la idea? ¡Y eso lo dijo un monseñor!) De cualquier manera, la frase no puede estar tan equivocada, ya que el cardenal Alessandro Farnese, sobrino del entonces papa Paulo III –algunos dicen que no era su sobrino, sino su hijo–, estuvo de acuerdo con ella. Desde entonces la obra ha gozado de gran popularidad y reconocimiento. No en vano es considerada como una obra maestra del erotismo universal.
Espero de todo corazón que disfruten este maravilloso cuadro.
Reciban todos un caluroso abrazo.
VENUS ReX
Y, claro está, no olviden visitar el Café Barcelona.
martes, 29 de marzo de 2011
No. 53 Voyeurismo puro. Degas nos enseña a observar por la cerradura.
Título: Mujer secándose después del baño.
Autor: Hilaire-Germain-Edgar Degas (francés. n. París, 1834; m. París, 1917)
Fecha de composición: 1888.
Dimensiones: 104 x 98 cm.
Técnica: Pastel sobre piezas de papel montadas en cartón.
Residencia: National Gallery, Londres.
Queridos amigos:
El desnudo, proscrito y desaparecido en la edad media, surgió con nuevos bríos en el renacimiento y se consolidó como uno de los géneros preferidos de los pintores. Raro el maestro que no lo cultivó. En este sentido, los desnudos de Degas no deberían suponer ninguna novedad. Pero si los comparamos con los de Rembrandt, Rubens, Velázquez o Goya, por mencionar algunos nombres, nos daremos cuenta que Degas está adoptando el rol de voyeur. En efecto, tradicionalmente los desnudos solían posar para el maestro. Pensemos en algunos cuadros que les he enviado: Lady Godiva, de Collier; La Maja Desnuda, de Goya; La Magdalena de Lefebvre; Meditación sobre la Historia de Italia, de Hayez; la Venus de Velázquez; la Venus de Cabanel; o Venus y Marte de Botticelli. En todas estas maravillosas obras el modelo está posando para el maestro. La Bañista de Ingres supone una excepción, y cuando comenté dicho cuadro me referí a su carácter voyeurista. Pero Degas se lleva el “premio al voyeur” del siglo XIX.
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| Lady Godiva |
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| Magdalena |
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| Nacimiento de Venus |
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| Maja Desnuda |
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| Venus y Marte |
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| Meditaciones sobre la Historia de Italia |
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| Bañista |
“Uno ve lo que desea ver”, decía el maestro francés. Y no sin una buena dosis de ironía añadía: “hasta ahora el desnudo se había presentado siempre en posturas que presuponen un público, pero mis mujeres son gente honesta y sencilla... Es como si miraras por el ojo de la cerradura.” ¡Por el ojo de la cerradura! La observación pública es la antítesis del voyeurismo; el verdadero voyeur, como Degas, es discreto, imperceptible, invisible, y en ello reside su deleite. Por estas razones, sus desnudos son especialmente voluptuosos y apreciados [y aquí “voluptuoso” no quiere decir “lleno de bolas y curvas por doquier”, según el uso vulgar y degenerado de esta palabra; sino “sensualidad sublimada”, o sea, erotismo]. Degas nos hace a todos partícipes de estas delicias, aunque, ¡vaya paradoja!, no nos quede más remedio que ver sus obras en exhibiciones públicas.
Publico tres bellísimos ejemplos de esta indescriptible sensualidad: Mujer secándose después del baño, de 1888, como cuadro principal, y, como encore, La tina y Mujer secándose los pies, ambos de 1886.
Por cierto, Degas estudió Derecho. ¡Qué bueno que no se lo tomó en serio! Otro día les platicaré un poco sobre grandes artistas que también fueron abogados.
Reciban todos un fuerte y caluroso abrazo.
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