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martes, 15 de julio de 2014

Revolución Francesa y Nacimiento de Estados Unidos

A propósito del 14 de julio

La Revolución Francesa y el nacimiento de los Estados Unidos

Kirsten Dunst, en el papel de la Reina María Antonieta


Dos de los movimientos más importantes y trascendentes de los últimos siglos son la revolución francesa y el surgimiento de los Estados Unidos. Estos acontecimientos son coetáneos y curiosamente sus respectivos inicios se fijan en el mes de julio. Estas dos revoluciones son las que han determinado, para bien o para mal, la concepción misma del Estado, sus límites, los derechos de las personas y la libertad, no sólo en occidente, sino en el mundo entero.


 Es verdaderamente interesante echar un ojo a los datos que nos presenta el historiador británico Niall Ferguson en su más reciente libro, “Civilization”, publicado por Penguin Books en 2012. No me voy a referir a todos los datos que presenta, sino sólo a los que tienen que ver con el costo de vidas humanas de cada uno de estos movimientos.

Sorprendentemente nos damos cuenta que la cuota de vidas que cobró la independencia y surgimiento de los Estados Unidos es pequeña. Claro que una sola vida perdida es muy lamentable, pero uno imaginaría que el número de bajas tendría que haber sido bastante más alto. Y no.
 

Ferguson cita estadísticas del Departamento de Defensa de los Estados Unidos: en la guerra de Independencia contra Inglaterra murieron 4435 patriotas y fueron heridas 6188 personas. Aunque no da las cifras de las bajas inglesas, calcula que en todo caso fueron mucho menores. Una cifra verdaderamente modesta para los estándares europeos.

 
Mel Gibson en la película "El Patriota"



Goya: Saturno devorando a sus hijos
En cuanto a la revolución francesa, es perfectamente aplicable la alegoría de “la revolución devorando a sus propios hijos”. Si entendemos la Revolución Francesa en sentido lato e incluimos las guerras napoleónicas (que fueron la exportación de los ideales revolucionarios), las bajas son infinitamente superiores. Ferguson, apoyado en varios estudios, señala que cerca de 3.5 millones de personas perdieron la vida en las guerras de Francia en Europa entre 1792 y 1815. A estas cifras habría que agregar las personas que murieron en Francia a causa de la represión interna y el terror: 17 mil franceses ejecutados después de proceso; entre 20 mil y 40 mil franceses fueron a la guillotina sin un debido proceso; de 80 mil a 300 mil los franceses que perdieron la vida en la rebelión realista de La Vendée. Estos datos son francamente impresionantes.

No es de extrañar que la letra de “La marsellesa” sea un canto sediento de sangre, como el mismo Ferguson señala. 


Veamos:

Contra nosotros se alza el sangriento
estandarte de la tiranía!
¿Escucháis en los campos el estruendo
de estos feroces soldados?
Vienen hacia nosotros
a degollar las gargantas de nuestros hijos y esposas!
¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad batallones! ¡Marchad, marchad!
¡Que la sangre impura [de estos asesinos]
corra por los surcos!
¡No perdonéis a estos déspotas sangrientos!
En efecto, eso fue exactamente lo que sucedió.
 



Publicidad del perfume "Opium", de la firma francesa Yves Saint Laurent


jueves, 13 de marzo de 2014

La Oterito, de Zuloaga: Love Affaire transformado en arte

Love affaire transformado en arte

Ignacio Zuloaga, "La Oterito", óleo sobre tela, 176 x 120.5 cm. Colección Privada.

¿Qué pasó con Ignacio Zuloaga? Quizá este nombre no diga nada a a quienes poco saben de arte, pero a finales del siglo XIX y durante las dos primeras décadas del XX, Ignacio Zuloaga (1870-1945) fue el pintor más famoso y reconocido en España, muy por arriba de Picasso (once años menor). Pero ahora sólo los especialistas en arte saben de él. ¿Qué pasó?

Quizá fueron dos cosas. En primer lugar, los estilos figurativos rápidamente perdieron el favor del público y de la crítica conforme avanzó el siglo XX. En segundo lugar, y quizá mucho más importante, Ignacio Zuloaga se convirtió en un férreo seguidor de Franco y del bando nacional.

Picasso trabajando en el Guernica
Sabemos que la Guerra Civil Española fue un campo de entrenamiento previo a la segunda guerra mundial. Alemanes e italianos, por un lado, y soviéticos, por otro lado, intervinieron apoyando con hombres, armamento y dinero a los nacionales y a los republicanos respectivamente. En abril de 1937 la aviación nazi atacó varias poblaciones vascas, entre ellas Guernica; y bueno, sabemos que Picasso a partir del bombardeo a Guernica creó uno de los cuadros más célebres de todos los tiempos. Los italianos también tuvieron ocasión de probar su aviación, y los soviéticos no dudaron en apoyar al gobierno republicano.

Hitler y Franco en Hendaya, 1940

Retrato de Franco, por Zuloaga (1940)
Pero no vamos a hablar ahora de esa terrible guerra civil en España ni del retrato que Zuloaga hizo del Generalísimo, una verdadera oda al fascismo. Sí cabe preguntarnos cómo puede un gran artista ponerse en un plano inferior y adular mediante su obra artística a un régimen. Cosa distinta es que un régimen se valga de la obra de un artista y la utilice para vanagloriarse, como es el caso de los nazis con Wagner. Tal vez fue la adulación de Ignacio Zuloaga a Franco la que contribuyó a que quedara un poco olvidado. Pero no del todo, porque el gran arte jamás muere. Y Zuloaga era un gran pintor que heredó y plasmó en su obra la magnífica tradición de la pintura Española.

"Gracias a Dios, y a Franco, por fin la guerra se ganó, y otra vez." Palabras de Zuloaga al ganar el bando nacional.

Venus, de Velázquez
Hay varios iconos del erotismo en la pintura española, y quizá los más importantes y conocidos sean la Venus de Velázquez y la Maja Desnuda de Goya. 
Goya: La maja desnuda

Pero hay un tercer desnudo femenino que bien podría ser ese otro icono: La Oterito de Zuloaga, cuadro que pintó en 1936, en los albores de la Guerra Civil.


Resulta que don Ignacio estaba casado, pero ello no fue óbice –y qué bueno– para que el maestro y la bailarina Eulalia Franco –nada que ver con el dictador, pues de haber sido el caso la hubiera mandado fusilar– tuvieran un romance. Y ese romance rindió fruto: esta maravillosa obra de arte.

Recientemente la casa Sotheby’s puso en subasta este cuadro. El precio llega casi al millón de Euros, por si alguno de ustedes quisiera comprarlo. En la nota de catálogo de esta casa de subastas londinense se explica que el cuadro no sólo revela el romance entre el pintor y la modelo, sino que, además, quiere ser un tributo a la pintura barroca española. El reflejo de la mujer en el espejo, no hace falta ser especialista para entender, es una referencia –yo diría homenaje– a la Venus de Velázquez, y la forma en que el artista maneja el color, esos claroscuros, recuerda a pintores españoles como el mismo Velázquez, Ribera o Zurbarán.

Explica la nota de catálogo que Zuloaga fue torero aficionado de joven, y que por esta razón la modelo lleva puesta una chaquetilla de matador. Además, el retrato que aparece arriba a la izquierda es el propio Zuloaga.



Las referencias sexuales son maravillosas: un clavel rojo en la mano de la chica, las flores sobre su cabeza, los zapatos rojos, los labios perfectamente pintados, los senos erguidos, la mirada que coquetea con el espectador y le invita a observar, cuando ella misma se sabe observada por su amante que la mira desde atrás; más aún, el espectador tiene la sensación de saberse observado mientras observa. Es como un juego perverso: el voyeur del voyeur.





Tal vez los sucesores inmediatos de Zuloaga maldijeron al pintor por el affair “La oterito”, sobrenombre con el que era conocida Eulalia Franco. Pero los descendientes de esos primeros descendientes estarán ahora muy contentos ante la posibilidad inminente de embolsarse una nada despreciable cantidad de Euros. Todo sea en beneficio del arte.

Venus Rex

martes, 29 de octubre de 2013

El nombre de la rosa, de Umberto Eco. Filosofía, Teología y trama policiaca

El nombre de la rosa, de Umberto Eco

Filosofía y Teología en una trama policiaca
Por Venus Rey Jr

El nombre de la rosa
Umberto Eco
Editorial Lumen, 670 pp.
Calificación: 

 No pierdas tu tiempo
 Solo para fans del autor o interesados en el tema
 Vale la pena leerlo
 Muy recomendable
 Absolutamente imprescindible

Ahora comparto con ustedes “El nombre de la rosa”, del italiano Umberto Eco.
Se trata de una novela filosófica y policiaca, llena de referencias y simbolismos; una novela fascinante que causa adicción.

Guillermo de Baskerville y Adso von Melk, en la película de JJ Annaud
Destacan seis líneas argumentativas entre las muchas de la complicada trama:

1. Una serie de asesinatos dentro de una abadía al norte de Italia. Las víctimas son monjes.

2. La investigación de dichos asesinatos por parte del franciscano Guillermo de Baskerville y su discípulo, el joven Adso von Melk.   

3. La disputa doctrinaria para determinar si la postura franciscana de la pobreza es o no herejía. La disputa será dirimida por representantes del papa y de los franciscanos en esta misma abadía.

4. Un proceso inquisitorio incoado por el terrible Bernardo Gui. Este personaje representa el fanatismo y la intransigencia del clero.

5. El ocultamiento de un libro por parte de Jorge de Burgos, bibliotecario de la abadía. Este libro contiene un secreto que nadie debe saber.

6. La breve historia de amor entre el novicio Adso von Melk y una joven mujer, que se ve involucrada en el proceso inquisitorial.

Valentina Vargas y Christian Slater en una escena del film "El nombre de la rosa", basado en la novela de Eco.

Además de estas líneas argumentativas, están las referencias filosóficas y literarias. No me puedo referir a todas, pero por lo menos sí a estas:

Edición italiana
1. Guillermo de Baskerville es fraile, es franciscano y es escocés, igual que el filósofo nominalista William of Ockham. Entre líneas leo la disputa entre la escolástica clásica del siglo XIII y el nominalismo del XIV, éste último piedra inaugural del empirismo. Y leo que en esa disputa triunfa el nominalismo. El incendio de la biblioteca es una metáfora de la caída de la escolástica. El mismo título de la novela, que casi nadie entiende, es eso: el nominalismo: stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemus (de la rosa solo queda el nombre).

2. Jorge de Burgos, cuya lengua es el castellano medieval, es Jorge Luis Borges, cuya lengua es el castellano moderno. Los dos son venerables ancianos, eruditos, guardianes de libros y están ciegos. Pero la referencia no es tanto a sus personas, sino a que la biblioteca de la abadía –estructura y arquitectura, fantásticas, por cierto– está inspirada en dos relatos del argentino: la “Biblioteca de Babel” y “El sendero de los caminos que se bifurcan”. Ambos relatos aparecen en el volumen "Ficciones".

Jorge de Burgos, según el film de JJ Annaud

3. El supuesto libro II de la “Poética” de Aristóteles, cuya única copia resguarda Jorge de Burgos, contiene un secreto que nadie debe saber, so pena de perder la vida. Todos lo monjes que han leído ese libro han muerto. ¿Cuál es el terrible secreto que contiene? No sé si decirlo, porque podría estropear la lectura que de esta novela esté haciendo alguien. Lo diré, así que si no quieren saber, ya no sigan leyendo: la risa. 

Alegoría de la lujuria, de Bronzino
La risa, según Jorge de Burgos, es diabólica, denota ligereza, frivolidad, lascivia; según él, Cristo nunca rió –no conozco ningún Cristo en el arte occidental que aparezca riendo–. Jorge de Burgos ha envenenado las páginas del supuesto libro II de la “Poética”, que trata sobre la risa, y como los monjes que lo leen usan saliva para cambiar la página, pues mueren. 

Una vez que Guillermo de Baskerville descubre los crímenes, Jorge de Burgos prefiere que la biblioteca entera arda y todo su saber se pierda, antes de que el supuesto libro de Aristóteles caiga en manos del fraile. La caída de la biblioteca y de la abadía –así como la muerte del inquisidor Bernardo Gui– representa, entre líneas, la caída del medioevo y de la intransigencia religiosa.

Guillermo de Baskerville intenta en vano salvar libros mientras la biblioteca arde

Podría escribir mucho más acerca de esta extraordinaria novela, pero nada como leerla. 

Me despido comentándoles que tal vez la rosa sea esa chica con la que el joven Adso von Melk perdió la virginidad, esa misma chica que es torturada cruel e injustamente durante el proceso inquisitorial. Esa hermosa chica fue el único amor en la vida de Adso, quien en el libro de Eco es el narrador, y narra desde la ancianidad. Y de esa chica (la rosa) ni siquiera Adso conserva el nombre. El nombre de la rosa.

Escena del film "El nombre de la rosa", de JJ Annaud.

 Como todos los libros que leo, la fecha de fin de lectura fue el 5 de noviembre de 1998.

Venus Rey Jr, también conocido como Venus Rex

martes, 16 de julio de 2013

Aura, de Carlos Fuentes. Resumen, interpretación y valoración


Aura, de Carlos Fuentes 

Resumen, interpretación y valoración.
Descubre por qué este libro molesta tanto a los católicos.

Aura
Carlos Fuentes
Editorial Era, 60 pp.
Calificación: 




 No pierdas tu tiempo
 Solo para fans del autor o interesados en el tema
 Vale la pena leerlo
 Muy recomendable
 Absolutamente imprescindible


Aura es una novela del escritor Carlos Fuentes. Es una de las novelas más conocidas de la literatura mexicana. Su brevedad es notable (sólo 60 páginas). Subrayo el hecho de que tres de las más célebres y queridas novelas mexicanas son novelas breves: Pedro Páramo, de Juan Rulfo; Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco; y Aura, de Carlos Fuentes. Esto demuestra que una obra maestra de la literatura no necesariamente debe ser extensa.


Aura, primera edición, 1962.


La novela fue publicada por vez primera en 1962 por la editorial Era. Se inscribe en el movimiento conocido como Boom Latinoamericano. Carlos Fuentes es uno de los más grandes exponentes de este movimiento. La novela, como es común en las obras del “boom”, incorpora elementos del realismo mágico.



Monsiváis y Poniatowska
La novela fue objeto de censura en 2001 cuando el Secretario del Trabajo en México, Carlos Abascal, se quejó en la escuela de su hija porque la maestra de Español había pedido a las alumnas que la leyeran. La maestra de Español fue despedida. El hecho suscitó un enfrentamiento entre los escritores Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska, que defendían a Fuentes, y altos funcionarios del gobierno mexicano y miembros del alto clero, que defendieron a Abascal. A fin de cuentas, la censura conservadora siempre tiene el efecto contrario: en vez de esconder, hace aquello que censura más evidente y notable. El mismo Carlos Fuentes, en la FIL de Guadalajara de 2008 dijo:

"Cuando un libro es objeto de un acto de censura como que resucita el libro. 'Aura' fue objeto de un acto de censura que yo agradezco, porque gracias a esa censura se multiplicaron las ventas del libro… Las ventas brincaron a 20.000 ejemplares a la semana. Imagínense ustedes, cosa que nos tenía felices a mi editor y a mí".

Me referiré puntualmente al motivo de agravio un poco más adelante.

Aura, ópera de Mario Lavista basada en la novela de Carlos Fuentes

Temas:
La novela trata sobre el deseo, la vejez, la juventud, la belleza; trata sobre el anhelo desmedido de juventud de una mujer. Incorpora elementos del realismo mágico, y no se sabe a ciencia cierta si todo lo que sucede es una alucinación del personaje principal, o si, en efecto, la joven Aura y la anciana Consuelo son la misma persona.

Personajes:
Felipe Montero, joven historiador.
Consuelo Llorente, anciana, viuda del general Llorente, cuyas memorias ha de traducir Montero del francés para que sean publicadas antes de que la anciana muera.
Aura, sobrina de Consuelo.

Resumen: Aura en unos cuantos párrafos

Capítulo I
Calle de Donceles, Ciudad de México, Centro Histórico
Felipe Montero, un joven historiador de veintisiete años, lee un anuncio en el periódico: “Se solicita historiador joven. Ordenado. Escrupuloso. Conocedor de la lengua francesa…”. Acude al domicilio señalado en el anuncio (Donceles 815), en el centro de la Ciudad de México, y es recibido por una misteriosa anciana que está en cama. El trabajo consiste en completar las memorias del General Llorente, difunto marido de la anciana. Entre las condiciones del contrato está la de residir en esa casa. Montero duda. Repentinamente aparece Aura, sobrina de la anciana. Al verla, Montero decide tomar el trabajo.

Capítulo II
El joven Carlos Fuentes
Aura conduce a Felipe Montero a su habitación y le dice que en una hora lo esperan a la cena. Pero la Sra. Consuelo no asiste a la cena, de modo que Montero y Aura se quedan solos. La joven ejerce en él una fascinación y atracción. La anciana espera a Montero después de la cena en su recámara. Cuando Montero llega descubre a la anciana de rodillas rezando. La anciana entrega a Montero unos papeles. El joven debe empezar a trabajar de inmediato.

Capítulo III
Aura, edición italiana
Montero encuentra que la anciana sobrevalora los escritos del difunto marido. Pero los cuatro mil pesos son muy atractivos. Quizá si trabajase tres meses reuniría doce mil pesos, dinero suficiente para mantenerse un año y trabajar en su propia obra sobre las conquistas españolas en América.
Mientras Montero duerme, sueña una pesadilla, y en el momento más terrible despierta y se encuentra con Aura, desnuda, junto a él, acariciando su rostro y recorriéndole el cuerpo entero a besos. “Eres mi esposo”, dice Aura. Ella lo esperará en la noche, en su recámara.
Montero sigue con la lectura de la memorias de Llorente. Lee en ellas que el general conoció a la anciana cuando esta tenía quince años. Era el año 1867. Llorente narra una extraña escena: un día encontró a su joven esposa abierta de piernas, con la crinolina levantada por delante, martirizando a un gato. El general se excitó. Hicieron el amor. Torturar a los gatos, escribió Llorente, fue la forma en que la mujer hacía propicio aquel amor, por una suerte de sacrificio simbólico.
Haciendo cálculos, Montero deduce que la anciana debe tener ciento nueve años. El general adoraba sus ojos verdes y que se vistiera de verde. Este detalle del verde es importante, porque en el siguiente capítulo Aura, que también tiene los ojos verdes, estará vestida de verde, y de algún modo sabremos que Aura y la anciana son la misma persona.
Por lo pronto el general escribe: Je pense que tu seras toujours belle, même dans cent ans… (pienso que serás siempre bella, lo mismo en cien años…). Y, finalmente: que ne ferais-tu pas puor rester toujours jeune? (¿Qué no harías para permanecer siempre joven?)

Capítulo IV
Carlos Fuentes firma un ejemplar de Aura.
Montero piensa que la razón por la cual vive Aura en esa casa es para perpetuar la ilusión de belleza y juventud de la anciana.
Montero y Aura habían acordado verse en la noche en la recámara de ésta. Montero llega, abre la puerta y la encuentra vestida de verde. Pero algo prodigioso ha sucedido: un transformación mágica, porque Aura ahora parece una mujer de cuarenta años (no la chica de veinte del día anterior).
A continuación una escena erótica que involucra símbolos sagrados –se comprende fácilmente por qué se molestó el Secretario del Trabajo, Carlos Abascal, ferviente católico–: Aura lava los pies de Montero mientras mira furtivamente un Cristo de madera, luego bailan un vals que ella canturrea y que, por alguna extraña razón Montero conoce y canta con ella, mientras Aura le desabotona la camisa y se besan. De cuclillas en la cama –una de las posiciones más sensuales que puede adoptar una mujer–, Aura parte una oblea en sus muslos y ofrece una mitad a Montero, que la come. Luego cae sobre ella, que tiene los brazos abiertos, como el Cristo. “Aura se abrirá como un altar”. Más adelante haré la interpretación de este pasaje.
Al despertar, Montero busca la espalda de Aura, pero ya no está en la cama. Abre los ojos y la ve al pie de la cama. La mujer camina hacia un rincón de la recámara, se sienta en el suelo, a los pies de la anciana Consuelo, que está sentada en un sillón que él no había visto. Las dos mujeres le sonríen y se van por la puerta que comunica la habitación de Aura y la de la anciana.

Producción de Aura por las compañías de danza Rosanna Gamson (USA) y Contradanza (México)


Capítulo V
Al despertar, Montero reflexiona que, de algún modo, la noche anterior engendró su propio doble. Y, más aún, Aura es el doble de Consuelo, y viceversa.
Montero propone a Aura marcharse juntos, huir de la anciana, pero la muchacha al parecer no quiere partir. Le dice a Montero que su tía saldrá todo el día, y que lo esperará esa noche en la recámara de su tía.
En la lectura de las memorias de Llorente se entera Montero que el general y Consuelo no han podido tener hijos, y que ello había trastornado a la mujer, que entonces buscó un remedio con plantas y pócimas. Consuelo creyó encontrar la pócima de la juventud, y enloqueció. Llorente la encontró una madrugada, caminando sola y descalza por los pasillos. “No me detengas –dijo Consuelo–; voy hacia mi juventud, mi juventud viene hacia mí. Entra ya, está en el jardín, ya llega”. Llorente, asombrado, cerró sus memorias con esta frase: “Consuelo, le démon aussi était un ange, avant…” (Consuelo, el demonio también fue antes un ángel…”).
Al final de los folios hay unas fotografías. Hay una foto de Aura, fechada en 1876 –la novela se desarrolla en 1961–, y firmada por Consuelo Llorente en el décimo aniversario de su boda. Pero la mujer de esa antigua imagen es Aura. Y también hay otra foto igual de desconcertante: Aura en compañía del anciano Llorente, pero el anciano Llorente es Montero. Montero sabe que Llorente es él.
Al caer la noche Montero se apresura a buscar a Aura en la habitación de Consuelo, según habían acordado. Entra y ve a Aura en la cama. Ella le pide que se acueste a su lado, pero que no la toque. Montero sabe que la anciana podría llegar en cualquier momento, pero Aura le dice que no regresará: “Ella ya se agotó”.
Entonces la besa, la abraza, pero se da cuenta que está besando y abrazando a una anciana:

“apartarás tus labios de los labios sin carne que has estado besando, de las encías sin dientes que se abren ante ti: verás bajo la luz de la luna el cuerpo desnudo de la vieja, de la señora Consuelo, flojo, rasgado, pequeño y antiguo, temblando ligeramente porque tú lo tocas, tú lo amas, tú has regresado también…”

¿Y Aura?
El libro finaliza con esta enigmática frase:

“Volverá, Felipe, la traeremos juntos. Deja que recupere fuerzas y la haré regresar…”


Parodia de la Eucaristía


El motivo de enojo por parte de los católicos ante Aura es muy claro: la escena erótica del capítulo IV es una parodia de la Eucaristía.
Veamos qué dice el texto:

Tú sientes el agua tibia que baña tus plantas [Aura lava los pies de Felipe Montero], las alivia, mientras ella te lava con una tela gruesa, dirige miradas furtivas al Cristo de Madera negra, se aparta por fin de tus pies, te toma de la mano, se prende uno capullos de violeta al pelo suelto, te toma entre los brazos y canturrea esa melodía, ese vals que tú bailas con ella, prendido al susurro de su voz, girando al ritmo lentísimo, solemne, que ella te impone, ajeno a los movimientos ligeros de sus manos, que te desabotonan la camisa, te acarician el pecho, buscan tu espalda, se clavan en ella. También tú murmuras esa canción sin letra, esa melodía que surge naturalmente de tu garganta: giran los dos, cada vez más cerca del lecho; tú sofocas la canción murmurada con tus besos hambrientos sobre la boca de Aura, detienes la danza con tus besos apresurados sobre los hombros, los pechos de Aura.Tienes la bata vacía entre las manos. Aura, de cuclillas sobre la cama, coloca ese objeto contra los muslos cerrados, lo acaricia, te llama con la mano. Acaricia ese trozo de harina delgada, lo quiebra sobre sus muslos, indiferentes a las migajas que ruedan por sus caderas: te ofrece la mitad de la oblea que tú tomas, llevas a la boca al mismo tiempo que ella, deglutes con dificultad: caes sobre el cuerpo desnudo de Aura, sobre sus brazos abiertos, extendidos de un extremo al otro de la cama, igual que el Cristo negro que cuelga del muro con su faldón de seda escarlata, sus rodillas abiertas, su costado herido, su corona de brezos montada sobre la peluca negra, enmarañada, entreverada con lentejuela de plata. Aura se abrirá como un altar.
 
Cristo de madera negra
En el evangelio de Juan, capítulo 13, se narra que la noche en que Jesús fue aprehendido lavó los pies a sus discípulos. Las referencias del relato identifican a Aura con Cristo. El hecho de que Aura lave los pies de Felipe Montero es una parodia del lavatorio evangélico. Por otro lado, la oblea es la hostia, el cuerpo de Cristo; y Cristo mismo, ese Cristo de madera negra, presencia la escena erótica. Aura quiebra la oblea en sus muslos desnudos, muy cerca de su sexo, ofrece la mitad a Montero y éste la come y cae sobre ella. Es decir, luego de la comunión, Montero se sube en Aura, que queda abajo, con los brazos extendidos, como Cristo, y ella misma se convierte en el altar, es decir, en el cuerpo que Montero penetrará: “Aura se abrirá como un altar.”

Producción de Aura por las compañías de danza Rosanna Gamson (USA) y Contradanza (México)

Así entendido e interpretado –que es la única manera de entender e interpretar este relato–, es fácil comprender que una blasfemia así ofenda a los creyentes; y cuanto más devotos, más ofendidos resultarán. El Secretario del Trabajo era muy devoto.

Carlos Abascal, Secretario del Trabajo, y el Presidente Fox.
Un poco de erotismo literario no le hace mal a nadie. Pero este erotismo en particular va más allá y se convierte, desde el punto de vista católico, en sacrilegio y blasfemia. Yo no voy a juzgar el hecho de que Carlos Fuentes haya decidido hacer esta parodia. Por supuesto que sabía lo que escribía, y en ese sentido Fuentes quiso causar escándalo, y lo logró con la ayuda de los censores. Lo único que quiero es explicar por qué un sector muy conservador desprecia Aura. No es que simpatice con las razones de ese sector reaccionario, pero sí comprendo a cabalidad el motivo de su disgusto. En ocasiones la gente condena a los conservadores porque éstos a su vez condenan  Aura (y en general cualquier obra artística que les parezca demasiado liberal), sin ni siquiera haberla leído, y sin saber que sí existe un agravio y una ofensa verdadera. Yo respeto mucho la doctrina católica y entiendo y comparto su malestar ante esta escena. Pero aún así me pronuncio por la libertad de expresión. El arte no debe ser vehículo o medio de ofensa, porque entonces se desvirtúa y se convierte en propaganda. Y qué triste pensar que una obra tan espléndidamente escrita como Aura quede reducida a un panfleto anticatólico.

Carlos Fuentes en su estudio